Yasna
Provoste, con la experiencia que le otorga su calidad de senadora y ex –
ministra de educación hace una crítica al momento que vive la
educación en el país y cómo han enfrentado las autoridades los
resultados del Simce y otros temas, como el clientelismo político en la
contratación y nombramientos de los Servicios de Educación Local,
sostiene que, si eso no es parte de un terremoto educativo, no sabe qué
más se puede esperar. En realidad no hay mucho que esperar, excepto la
profundización de una crisis, que data de hace décadas.
Los
malos resultados, la acusación constitucional ya superada, el cambio de
gabinete, el llamado a paro del Colegio de Profesores, que ya se ha
hecho rutina, levantando aún la bandera de la deuda histórica, la
condonación del CAE . Todos elementos que afectan hoy al sistema
educativo y que obligan a trabajar además en temas como convivencia y
salud mental, la deserción escolar y el fortalecimiento de aprendizajes.
La realidad no se condice con el optimismo de la Senadora, en el
sentido que con un esfuerzo mancomunado, es posible superar el presente,
recuperar el tiempo perdido y superar los graves problemas de
convivencia escolar y disciplina laboral.
Es
efectivo que la segregación y la crisis no es un problema exclusivo de
Chile, a nivel mundial, donde existen sistemas educativos que se
encuentran en un estado de deterioro significativo, en que igualmente
existe desigualdad educativa, brechas en el rendimiento académico entre
diferentes grupos raciales y socioeconómicos, así como la financiación
desigual de las escuelas en función de la ubicación geográfica, que son
tema de análisis y preocupación, en los propios Estados Unidos, Reino
Unido, Italia, Francia, Brasil o México.
Las
críticas o causas de estas desigualdades para muchos se relacionan con
el desfinanciamiento y la privatización, la competencia, el ránking, la
mercantilización de la educación, la desigualdad, la segregación y la
reducción del papel del Estado. Si se considera el contexto y la
cultura instalada en la Administración y los establecimientos resulta
evidente el vínculo entre los principios del neoliberalismo y las
políticas que se han mantenido sin interrupción desde el retorno a la democracia, a pesar de las reformas
introducidas para morigerar sus efectos. Los Servicios Locales, no
escapan a ésta lógica, el sistema de subvención a la educación se
mantiene. No obstante, termina de corromper el sistema introducir el
clientelismo político y las acusaciones de la senadora Provoste de
tener nombres y listas de las contrataciones realizadas, pues si bien el
neoliberalismo introduce segregación y desigualdades el nepotismo
asegura nombramientos de incondicionales lo que agrava la inequidad y el
perjuicio que se ocasiona a los niños y jóvenes más vulnerables, pues
sus familias no tienen ni recursos económicos ni vínculos políticos que
le permitan acceder a una educación de calidad. El desafío para el
Gobierno es inmenso, dado que el clientelismo político y la corrupción
tienen un impacto desproporcionado en las poblaciones más vulnerables y
desfavorecidas, mientras que aquellos con recursos y poder tienen
siempre un mejor acceso
a servicios de calidad, incluida la educación. En forma tal que si a
los efectos del neoliberalismo se agrega el nepotismo, de nada servirán
mayores recursos, ni concursos abiertos o cerrados, si el nuevo sistema
no es capaz de restablecer credibilidad y confianza.
La
senadora Provoste hace más que una crítica, formula una auténtica
denuncia de corrupción y clientelismo político, que compromete el
destino y funcionamiento de los Servicios Locales de Educación, que le
impiden despegar y obtener resultados, motivo por el cual los dichos de
la Senadora, tienen especial relevancia para nuestra región donde el
servicio recién se instala.