Ni Santiago es Chile, ni Punta Arenas es Magallanes

Pese
a la relativamente reciente promulgación de una reforma constitucional
(Ley 20.990) y de dos leyes que la complementan (Ley N° 21.073 y N°
21.074), nuestro país continúa siendo excesivamente centralista. Tal
situación es problemática, pues existe abundante evidencia de que el
exceso de centralismo no sólo genera inequidades territoriales, sino que
también limita la capacidad de crecimiento de las regiones.

En
Magallanes, aun cuando históricamente hemos sido impulsores del proceso
de descentralización, también tenemos signos de centralismo
intrarregional. Bien lo saben los habitantes de Puerto Natales o
Porvenir. Las cifras de población demuestran con claridad el problema:
de los casi 165.000 habitantes de Magallanes, más de 130.000 residen en
la capital regional. Es decir, ¡casi un 80% de la población magallánica
vive en Punta Arenas!

Ante
dicha constatación, cabe preguntarse: ¿es correcta tal desproporción?,
¿cuáles son sus causas?, ¿qué implicancias tiene?; y, finalmente, ¿de
qué manera, si consideramos que es un problema, podemos abordar esta
temática?

El
proceso constituyente, que es especialmente importante para nuestra
región, constituye una oportunidad única para avanzar en la necesaria
descentralización política (participación ciudadana), administrativa
(atribuciones y competencias de las autoridades locales) y fiscal (uso
de los siempre escasos recursos).

En
dicho contexto, propongo que el artículo 3° vigente de nuestra
Constitución y la visión general de desarrollo regional sea reformada.
Propongo, en efecto, incorporar la perspectiva de que los órganos del
Estado privilegien lo comunal por sobre lo regional (y, a su vez, lo
regional por sobre lo nacional) pues dicha innovación permitirá que como
país -al momento de formularse e implementarse las diferentes políticas
públicas- debamos identificar y resolver nuestros problemas con una
óptica fundamentalmente local.

En
definitiva, si contamos con un marco jurídico que otorgue mayores
atribuciones a las autoridades locales -con mayor responsabilidad y
transparencia- es altamente probable que se genere un círculo virtuoso
entre participación ciudadana, aumento de la población, crecimiento
económico, mayor acceso a bienes y servicios, y tantos otros elementos
indispensables para tener una buena vida en común.

En
tiempos en que nos jugamos el futuro del país, tenemos la oportunidad y
el deber de ponernos de acuerdo. ¡Ponernos de acuerdo para
descentralizar Chile y para descentralizar Magallanes!

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