Indignante es el
calificativo más suave que podemos darle al nuevo escándalo que por
estos días vive la convención constitucional sobre la grave mentira del
convencional Rodrigo Rojas Vade, quien por cierto no confesó a todo el
país por un acto de honestidad emanado de una profunda introspección,
sino tras verse acorralado por un reportaje que le dejaba en evidencia
en un conocido medio escrito de circulación nacional.
Un
descaro imprudente y hasta inhumano es usar una patología tan dañina y
mortal para quienes la han vivido, sea como pacientes o como
acompañantes, porque el cáncer no afecta solo a quien lucha contra él,
sino al entorno que le acompaña dando fuerza en esa batalla; compañía en
la que muchos participaron dándole el voto con diecinueve mil
confianzas puestas en encargarle redactar nuestra carta fundamental
durante estos nueve o doce meses de trabajo convencional, un tanto por
la “batalla” que daba desde la primera línea para el estallido social, y
otro porcentaje porque representaría los interés de una salud digna
urgente, como usuario de salud con una patología que lo habría llevado a
grandes deudas, por los [para nadie desconocidos] elevados costos de
esta enfermedad y muchas veces, la falta de cobertura en el tratamiento.
Sin embargo, todo era un show, un montaje, una “brillante” (porque
resultó electo) pero sórdida estrategia.
Ahora
bien, aun cuando en estos días mencionar “Rojas Vade” genera rabia
inmediata y desagrado colectivo, hay quienes han salido a defenderle sin
mediar reparos (la misma presidenta de la C.C, por ejemplo), porque la
pobre oveja en cuestión sufre igual, solo que otra enfermedad que “no se
atrevió a enfrentar”, aludiendo a que los convencionales son humanos,
no dioses, por lo tanto pueden cometer errores… PERO ES QUE ESTO NO ES
UN ERROR, SEÑORA PRESIDENTA; es haber jugado con la confianza, con la
transparencia, incluso con la institucionalidad de la convención, y
desde luego con miles de chilenos y chilenas que les creían, y aun así,
pese al daño, parece estar permitido, por lo que me pregunto ¿será
entonces que la probidad, transparencia y rectitud que se exige en la
nueva forma de hacer política, es solo para un sector? y lo digo ya que
si esto hubiese pasado en la vereda opuesta a la lista del pueblo, todos
los días sería materia de debate en canales y la convención misma, sin
permitir respiro alguno por este “error” a quien lo hubiere cometido,
PORQUE POR MENOS, HAN ATACADO MUCHO MÁS.
Vergüenza
es lo mínimo que debe sentir el señor Rojas, hacia quien solo siento un
profundo rechazo, porque si bien es verdad que alguna enfermedad tiene
(sin claridad, porque sus entrevistas han sido muy ambiguas), nada, ni
aun el peor de los motivos, puede hacer que utilice como bandera de
lucha una batalla que no le corresponde, engañando a tantas personas
para sus propios fines (electorales para el caso), declarando en su
patrimonio deudas por los costos que le significaba lidiar con esta
enfermedad, haciendo incluso rifas en su beneficio, como la ocurrida en
mayo del 2020.
Si
algo de dignidad le queda, no debería ser más miembro de la convención,
aun cuando en ella queden solo 154… A veces, MENOS ES MÁS.