En cuatro días más, pasadas
las 20 horas de lo que será un histórico proceso eleccionario en
nuestro país, los chilenos estaremos conociendo los primeros cómputos y
proyecciones del resultado del plebiscito de salida, al cual estamos convocados para votar por una de las dos alternativas que se nos presentan: aprobar o rechazar el texto constitucional propuesto por la Convención.
Al finalizar el día domingo cuatro de septiembre se terminarán las especulaciones, no habrá más pronósticos ni encuestas que valgan, habrá solo una gran verdad, un solo resultado, y ese resultado será el que los chilenos y chilenas definiremos mediante un voto libre, secreto, obligatorio, pero principalmente democrático.
Somos
más de 15 millones los ciudadanos y ciudadanas que debemos concurrir a
los locales de votación para emitir nuestro sufragio. Sin duda, estamos
en presencia de unas de las votaciones más importante de nuestra
historia republicana, comparada por los expertos electorales como fue el
plebiscito del Sí y No del año 1988, resultado en el cual se impuso la opción No,
que abrió el camino para el retorno de la democracia con la elección
presidencial en el año 1989, oportunidad en la cual resultó electo el presidente Aylwin tras 17 años de dictadura.
La
elección del próximo domingo llega después de un largo proceso, el que
nace luego del llamado estallido social del 18 de octubre del año 2019,
que prosigue con el acuerdo del 15 de noviembre del mismo año, que dio
paso a un plebiscito de entrada en octubre del año 2020, para saber si
los chilenos queríamos una nueva Constitución, cuyo resultado fue
aplastante para el apruebo, en donde la ciudadanía dijo queremos una nueva Carta Magna para Chile.
Luego de ese proceso,
recordemos, vino la elección de los constituyentes, cuya conformación
estuvo integrada por pueblos originarios y paridad de género. En ellos cayó la responsabilidad de elaborar un texto constitucional, instancia que al cabo de un año concluyó su trabajo, texto que hoy es sometido al escrutinio.
Debemos reconocer que el trabajo de la Convención no estuvo ajeno a un sinnúmero de cuestionamiento por el accionar de algunos de sus integrantes, con errores y lamentables episodios que ya no vale la pena recordar. Lo que hoy está en discusión es la aprobación o el rechazo del texto propuesto.
Este texto,
desde que se entregó el día 4 de julio, no ha estado exento de
controversia por quienes lo rechazan y con una férrea defensa de quienes
lo aprueban, situación que ha tensionado el ambiente político y
ciudadano, lo que por cierto no podemos desconocer. Nuestro
país está divido en cuanto a opiniones y posturas a veces extremas que
no le hacen bien a nuestra democracia, la cual debemos cuidar,
democracia que tanto nos costó recuperar.
El próximo domingo se escuchará la voz del pueblo, esa voz debe ser respetada, y quienes nos llamamos democráticos debemos respetarla más allá de nuestra postura y, al finalizar el día, sea cual sea el resultado, no puede haber ni vencedores ni vencidos. Al día siguiente todos debemos estar a disposición para buscar lo mejor para Chile y su gente.