Niños ferales

Una
realidad que ha permitido conocer más sobre la naturaleza humana y el
efecto del entorno sobre la persona, son los llamados niños ferales o
salvajes. Los cuales son criaturas de corta edad que, por diferentes
circunstancias, se criaron durante años con animales y en estado
salvaje. Estos niños han sido encontrados sin lenguaje y alejados de los
seres humanos.

A
lo largo de la historia existen varios de estos casos, uno de ellos fue
Víctor de Aveyron, que era un niño de entre once y doce años, que fue
encontrado por dos cazadores en los últimos años del siglo XVIII en uno
de los bosques de Francia, quien estaba completamente desnudo y carecía
de lenguaje y de cualquier otro tipo de progreso humano.

Este
es uno de los casos de niños ferales más estudiados y con gran rigor
científico, porque su comportamiento correspondía al de una persona que
había crecido sin educación, ni influencia humana ya fuese de índole
familiar o social.

Víctor,
entre otros aspectos, fue descrito de la siguiente forma: Era un niño
desagradablemente sucio; que se balanceaba incesantemente como los
animales del zoológico. Además, mordía y arañaba a quienes se le
acercaban; no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban, era
indiferente a todo y no se concentraba en nada. Es decir, lo
describieron como agresivo, incapaz de prestar atención, o de tener
memoria y su comportamiento carecía de intencionalidad y estaba centrado
solo en la satisfacción de sus necesidades biológicas básicas.

A
pesar de las atenciones y cuidados que se le otorgaron a Víctor,
lamentablemente los progresos fueron muy escasos. Por lo cual las
esperanzas de los científicos en cuanto a enseñarle a hablar y a
comportarse de manera civilizada resultaron infructuosas.

Víctor
de Aveyron falleció aproximadamente 40 años de neumonía. No obstante,
otros dijeron que murió de tristeza al añorar la libertad y naturaleza
del bosque en el que creció.

El
caso de Víctor por su radicalidad, constituyó para la ciencia un
ejemplo donde se puede apreciar con claridad, si en las fases críticas
en la que se produce el desarrollo ocurren alteraciones graves debido al
aislamiento del entorno humano, este se verá reducido o anulado de
forma irreversible. Es decir, si Víctor se comportaba como lo hacía, era
porque no había convivido en sociedad y por lo mismo carecía de
aquellos comportamientos propiamente humanos como, por ejemplo: el
lenguaje. Por lo cual, tanto la presencia de otros seres humanos y la
cultura tiene una influencia vital en el proceso de transformarse en
persona.

Como
los padres son los principales agentes socializadores, tienen un enorme
poder en la formación de sus hijos. Por ello, si estos últimos han
desarrollado conductas negativas no hay que culpar al resto, puesto que
los hijos son principalmente consecuencia o resultado de aquello que los
padres han creado o construido mediante su ejemplo. Por esto, como se
había anunciado, en las próximas columnas, se verá el desempeño de los
roles parentales, adecuado a cada etapa de desarrollo.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS