Con preocupación he visto cada vez más a menudo como las personas no se comunican en forma directa, pese a estar a veces unas al lado de las otras. Pareciera que no existieran o fuesen algo inerte. Hace unos días en un lugar de comidas pude observar, sin que fuera mi intención, a una familia con niños portando celulares, sentados con sus padres en un local de comidas y ninguno se comunicaba entre sí, ni siquiera se miraban, solo estaban concentrados en sus teléfonos móviles. Pequeños de cinco o seis años, con sus celulares propios, a parte de los que tenían ambos padres, nunca cursaron una palabra.
Por favor, no estoy en contra de las bondades de los celulares y su capacidades tecnológicas para comunicarnos, pero sí parece un exceso que los padres incentiven esta despersonalización en niños tan pequeños, no motivando la conversación y el dialogo. Si a esos niños no se les enseña el valor de la conversación serán seguramente personas, que no sentirán respeto alguno por la opinión o los argumentos de otros. Como decía en escritor y filósofo italiano Humberto Eco, se está fomentando una legión de imbéciles, que utilizan las redes sociales como su único medio de expresión, en el cual nadie se hace responsable por lo que se dice o comenta muchas veces degradando la honra y el honor de las personas, “invasión de imbéciles”, ya que “dan el derecho de hablar a legiones de idiotas”.
Eco añadía en torno a las redes sociales: “el drama es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la verdad”. Estamos tan comunicados pero al mismo tiempo tan faltos de conversación e interacción personal, las personas pese a todas las redes sociales que utilizamos están cada vez más solas, con una incapacidad creciente de generar diálogos personales auténticos. Al parecer cada miembro de la familia disfruta más con el móvil que compartiendo con las personas con las que viven. Pero nuestra gran preocupación en torno a la profundidad de este tema, deberían ser los niños. Como dato importante la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría revelaron a través de un estudio las principales razones por las que los niños menores de 12 no deben usar teléfonos móviles sin control. Algunas de éstas son:
1- Desarrollo cerebral de los niños, que puede producir retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, aumento de la impulsividad y de la falta de autocontrol (“rabietas”).
2- Retraso en el desarrollo del niño: El excesivo uso de las tecnologías puede limitar el movimiento, y consecuentemente el rendimiento académico, la alfabetización, la atención y capacidades.
3- Obesidad infantil: El sedentarismo que implica el uso de las tecnologías es un problema que está aumentando entre los niños.
4- Obesidad lleva a problemas de salud como la diabetes, vasculares y cardíacos;
5- Enfermedad mental: Algunos estudios comprueban que el uso excesivo de las nuevas tecnologías está aumentando las tasas de depresión y ansiedad infantil, trastornos de vinculación, déficit de atención, trastorno bipolar, psicosis y otros problemas de conducta infantil.
6- Adicción infantil: Los estudios demuestran que uno de cada 11 niños de 8 a 18 años son adictos a las nuevas tecnologías. Cada vez que los niños usan dispositivos móviles, se separan de su entorno, de amigos y familiares.
He conversado con profesores de niños en edad escolar, quienes me han comentado su preocupación por la proliferación cada vez más creciente de los celulares en las salas de clases y como deben perder minutos valiosos en enseñar sobre el tema de abstenerse de la utilización de celulares y redes sociales en situaciones determinadas.