La
noticia y las cifras son impactantes. Es una tragedia lo que está
ocurriendo en nuestro país. A este país lo iban a cambiar entero, según
la promesa de campaña del actual gobierno. Y ocurrió. Ocurrió que el año
recién pasado 38 niños, niñas y adolescentes fueron asesinados con
armas de fuego. Todo cambió, efectivamente.
La
noticia continúa: “En comparación a 2019, desde 2022 se ha identificado
un aumento de los homicidios, lesiones y violencia sexual a niños,
niñas y adolescentes que resultan altamente preocupantes, indica la
Defensoría de la Niñez. Respecto de los fallecimientos de niños, niñas y
adolescentes, producto del uso de armas de fuego, si se observan los
datos desde el año 2000, se identifica un incremento importante en el
2022, cuando las muertes llegaron a 49, 20 más que en el 2021” (fuente:
https://www.biobiochile.cl del 25 de enero del 2024).
Desde
el año 2019 ha aumentado la cifra de homicidios y violencia de todo
tipo contra los niños. No es casualidad que todo haya comenzado el año
de la insurrección. El año del intento de golpe de estado. El año cero.
Desde ahí que la violencia ha ido en aumento. Las actuales autoridades y
la izquierda legitimaron el uso de la violencia para lograr fines
políticos (ahí está la hemeroteca que corrobora
esta afirmación). Luego, era cosa de tiempo para que se legitimara la
violencia como método de resolución de conflictos en la sociedad.
Debemos
estar conscientes que el responsable de estas muertes desde el punto de
vista político, no es el Estado. Se debe denunciar la vieja táctica de
imputarle al Estado las desgracias que caen sobre la población. El
Estado no somos todos ni es el responsable de la matanza de niños y
adolescentes en nuestro país. Una entidad jurídica abstracta no puede
ser responsable por las acciones humanas. Las venturas y las desventuras
son obras humanas. Cuando los gobiernos, integrado por políticos de
carne y hueso no tienen la aptitud de dirigir y administrar un país, las
consecuencias saltan a la vista y claman al cielo.
El
diario electrónico Emol del día 28 de febrero del 2024 señala lo
siguiente: “Cuatro menores han sido asesinados en lo que va del año en
la RM: en un sólo caso hay un detenido”. Continua el peligro cierto y
verdadero que corren los niños y adolescentes en el país. La
delincuencia que no ha podido ser frenada por el actual gobierno, cobra
víctimas especialmente inocentes. Se suponía que este gobierno iba a
proteger a la niñez. Se suponía que los gobiernos anteriores habían sido
ineptos en protegerles. Y la gente votó a fines del año 2021 suponiendo
que todo sería distinto.
Surge
también la pregunta de qué sucede con los derechos humanos de esos
niños y adolescentes asesinados. ¿Podrán a estas alturas las bandas
delincuenciales ser consideradas como entidades terroristas? ¿Acaso no
infunden terror y usan la violencia para conseguir sus fines que van en
contra del Estado chileno?
El
país se encuentra en una situación delicada. Recuerda la escena del
Titanic cuando la orquesta toca mientras el barco se comienza a hundir.
Asistimos como inoculados para una enfermedad social, a un deterioro
lamentable del país. Pareciera normal que muera gente acribillada.
Pareciera normal el enfrentamiento de bandas a vista y paciencia de las
autoridades. Mientras, padres y madres lloran desconsolados por la
muerte a balazos de sus hijos.