Nos encontramos a las
puertas de unas elecciones primarias de alcaldes y gobernadores, a
realizarse este fin de semana en algunas comunas del país, y bajo ese
contexto somos testigos de numerosas campañas, propuestas, discursos,
promesas, etc. todo lo cual, no obstante, da la impresión de ser más de
lo mismo, sin existir creatividad, innovación y, en algunos casos, hasta
falta de preparación de algunos candidatos.
Esto
último no es menor, dado que en octubre próximo entregaremos la
administración de nuestras comunas, por un periodo de cuatro años, a
ciertos perfiles de candidatos respecto de los cuales no tenemos certeza
si realmente tienen la experiencia, capacidades y conocimientos
adecuados para asumir y, sobre todo, ejercer con éxito tal
responsabilidad.
En
otras palabras, si lleváramos los requisitos que ellos deben cumplir a
un Currículum Vitae (CV) podríamos toparnos, por ejemplo, con algo
parecido a esto: cuento con 20 mil firmas, pertenezco a “X” partido
político, nunca he robado y así podríamos seguir dando detalles.
Frente
a lo anterior, me pregunto por qué no comenzamos a exigir un CV a estas
personas que buscan transformarse en autoridades, tal como se exige en
las empresas normalmente. Es decir, para cualquier profesional que
postula a una posición de relevancia en una organización- donde hay
responsabilidades, gente a cargo, administración de importantes flujos
de dinero, etc.- lo mínimo que se exige es el envío o presentación del
CV en donde aparezca información sobre su trayectoria profesional,
estudios, logros, habilidades, dominio de idioma, postgrados, etc.
Creo
que es fundamental para ejercer un puesto público de esa naturaleza
contar con un mínimo de experiencia comprobable y con estudios que
contribuyan a lograr un buen desempeño en tales funciones. Ya son muchos
los casos de individuos que han asumido cargos de elección popular sin
estar preparados para ello. Este requisito, sin duda, lo debieran exigir
los mismos electores.
Por
último, si no cuentan con experiencia previa en el cargo, los
candidatos que participan en primarias o elecciones normales debiesen
poseer un nivel profesional, algún estudio de postgrado o tener
experiencia al menos en el mundo laboral.
Una
aclaración… No se trata de discriminar a quienes no han tenido las
opciones de seguir estudiando, pero me parece que antes de asumir roles
claves en la sociedad lo mínimo debería ser nivelar la cancha hacia
arriba.