¿No al capitalismo?

Las críticas al capitalismo se han multiplicado en el último tiempo en Chile, suponiendo una cierta superioridad moral del socialismo. La consigna sería que “el sistema capitalista o modelo neoliberal sería eficiente en la organización económica, pero opera en base a la codicia, egoísmo, abusos y competencia socavando la solidaridad y cooperación”. Sin embargo, cabe reflexionar, ¿es posible el libre mercado basados en la codicia, egoísmo y abusos? La respuesta es simple: no. El libre mercado reposa sobre el principio de la voluntariedad de los intercambios, el cual se genera cuando existen beneficios compartidos. Por tanto, una situación de codicia donde una parte gana sistemáticamente a expensas de la otra, no es atributo de un sistema capitalista de libre mercado. De hecho, la existencia de individuos egoístas, codiciosos y abusadores no es exclusivo del capitalismo o al socialismo, sino que son reflejo de la moral de cada persona. Dicho de otro modo, la búsqueda del interés propio tampoco es única al plano material, sino que depende del proyecto de vida que se desea desarrollar, lo cual es intrínsecamente humano. En consecuencia, la supuesta inferioridad moral del sistema capitalista, solo es sostenible bajo el ideal socialista, el cual presenta la existencia de gente virtuosa, moralmente perfecta y superior a la gente capitalista o meramente real. Asimismo, es indudable que el capitalismo es un sistema de cooperación, ya que la infinita complejidad de intercambios de bienes y servicios no sería sostenible sin la colaboración basada en altos grados de confianza, lo que se refleja, por ejemplo, en los miles de magallánicos que disfrutan sus vacaciones en el Norte viajando en avión, reservando alojamiento o comprando carne en un supermercado. A pesar de aquello, no queremos decir que el sistema de libre mercado esté exento de abusos que minan su legitimidad y confianza. Por eso sostenemos que es fundamental que se implementen reglas y sanciones estrictas contra las malas prácticas que atentan contra la competencia y lo defraudan. El Estado es el llamado a regular y velar por la libertad de los mercados favoreciendo la competencia para evitar que se produzcan abusos contra los consumidores y proveedores. Es decir, vigilar que el lobo no se coma las ovejas. De la misma forma, el Estado debe ser capaz de diseñar las reglas que maximicen la eficiencia, el crecimiento y refleje en la justicia los valores de una sociedad justa y decente, evitando discriminar positivamente la obtención de utilidades y formación de riqueza de grupos de interés y grupos económicos en particular. Recordemos que los mercados formales se crean en base a la regulación. De este modo, sus fallos o manera que se distribuyen las rentas dependerá de la capacidad técnica e independencia de los políticos. Por lo tanto, no culpemos al sistema capitalista de libre de mercado (que ha permitido al hombre, y en especial a los chilenos, alcanzar niveles de bienestar superiores como nunca antes en la historia), debido a la paupérrima preparación de algunos políticos y/o el flagrante concubinato de otros con el poder económico. Entonces, si no existiera el capitalismo, ¿dónde estaríamos ahora?

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