No bajemos la guardia

El
3 de marzo del año pasado se confirmó el primer caso de Coronavirus en
Chile y 14 días después fuimos notificados que el virus ya había llegado
a nuestra región al constatarse la primera persona contagiada. A partir
de ese momento la vida en Magallanes cambió y, hasta ahora, no hemos
vuelto a la normalidad prepandemia. Si bien hoy nos encontramos en una
situación auspiciosa, el peor error que podríamos cometer es bajar la
guardia.

Al
cierre de esta columna la autoridad sanitaria informaba de cuatro
nuevos casos en la región -sumando un total de 29.120 desde el inicio de
la pandemia- y una positividad diaria de un 1%. Gracias a estos números
es que gran parte de la región ya se encuentra en etapa 4 del plan Paso
a Paso, lo que sin duda ha traído un gran alivio a quienes trabajan en
el sector del comercio, que durante largos meses se vieron impedidos de
abrir sus locales.

Lo
anterior también ha permitido que la ciudadanía vuelva a ocupar los
espacios públicos y así superar el encierro forzado que representan las
cuarentenas que, durante mucho tiempo, nos obligaron a permanecer en
nuestras casas alejados de la familia y los amigos. Todo esto es una muy
buena noticia, pero no debemos olvidar que, hace no mucho, el panorama
era totalmente distinto.

En
septiembre del año pasado nuestra región llegó a tener los peores
registros de todo el país. Si se revisan las curvas de contagios de
aquel entonces, se puede apreciar que Magallanes se disparaba del resto
de las regiones de casos confirmados por cada cien mil habitantes y se
nos señalaba como el ejemplo de lo que no había que hacer. Cabe recordar
que los niveles de movilidad nunca se redujeron como era debido y, en
eso, cada uno sabrá la responsabilidad que tuvo en su momento.

Mirar
fuera de las fronteras nacionales también es indicativo de que si nos
relajamos el virus, que sabemos es muy traicionero, puede recuperar el
terreno perdido. Países desarrollados como Francia, Italia, Alemania o
Inglaterra, solo por poner algunos ejemplos, han debido retroceder en
cuanto a grados de libertad debido a los rebrotes que han experimentado.
Mención aparte merecen las distintas mutaciones que se han ido
conociendo, como la peligrosa variante Delta, cuyo nivel de propagación
es mucho mayor.

Sin
duda el proceso de vacunación de nuestro país, reconocido a nivel
internacional, ha sido una tremenda ayuda para ir mostrando mejores
números. Si bien esta semana se supo de municipios donde no había
vacunas, debido en gran parte a un quiebre de stock a nivel mundial
principalmente de la producida por el laboratorio Pfizer, eso debiera
normalizarse prontamente según anunció el Gobierno. En este punto
debemos felicitarnos como región porque ya tenemos 132.482 personas
vacunadas con primera dosis (93,9%) y 129.714 con segunda dosis (92%).

Por
ahora la única certeza que tenemos es que el Coronavirus sigue con
nosotros y que, mientras no se descubra una solución definitiva, esa
realidad no cambiará. Es verdad que hoy sabemos mucho más del virus que
al comienzo de la pandemia, pero quizás lo más cierto de todo es que
seguimos expuestos y vulnerables a sus vaivenes. Casi como un mantra,
deberemos seguir repitiendo que las medidas de autocuidado que ya todos
conocemos son la única manera en que cada uno puede contribuir para
seguir disfrutando de mayores libertades y, sobre todo, salvar vidas.

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