Que
la psicología positiva no se transforme en una positividad tóxica. Que
con la intención de vender un producto omitamos la real dificultad que
tiene un problema o cumplir con una normativa o promesa.
Hace
unos días, un profesional no contable, daba una receta muy simple y de
pocas palabras, “para que la operación renta sea un simple trámite”.
Esto es el equivalente a esos libros con títulos pegajosos y empalagosos
como: “enriquécete sin trabajar, gana dinero en internet, crea lo que
quieras, ahorrar dinero, curso para hacerte rico, los trucos de los
millonarios”, etc.
Los
peores son esos libros en donde un multimillonario, como un gran
mesías, enseña a hacerse rico, por el solo efecto de leer sus
bienaventuranzas. Falso, ese hombre que pudo haber nacido pobre, nació
en otra época histórica, tuvo oportunidades que no se vuelven a repetir,
recibió
ayuda indirecta que Ud. no encontrará. Todo porque es otro tiempo,
espacio y oportunidad. Es solo un libro para alimentar su ego y
vanagloriarse de sus logros. Esto no es lo mismo que los libros
biográficos que comparten experiencias que inspiran a otros, pero no con
un positivismo tóxico, con un título que induce creer que sus problemas
serán solucionados simplemente aplicándose a los consejos.
Volviendo
al titular “para que la operación renta sea un simple trámite”,
simplificando lo que no es simple, demuestra ignorancia de la normativa
tributaria en general, volumen, operatividad, y diversidad de casos. La
suma de todo esto es un laberinto engorroso que abre ventanas, cierra
puertas y además cambia cada 4 años. Titulares de ese tipo, son un
insulto a la inteligencia de los profesionales que dominan y ejercen la
contabilidad, y permanentemente asesoran en materias tributarias y
laborales. Es como un cuento del tío, pero con “galones” académicos:
“Ven con nosotros y no pagarás impuesto”.
Ojalá la vida tributaria
fuera tan simple como crear sociedades de inversiones para no pagar
impuestos. Lo real es que solo postergan el pago de impuesto, y en algún
momento el empresario o sus herederos pagarán. Si todo fuera tan
simple, no existirían asesores contables, fiscalizadores, editoriales
tributarias y capacitaciones. Hasta el mesías que inspira esta columna desaparece.
Las
leyes tributarias no son simples. Demanda un análisis concienzudo y
adaptado a la realidad de cada cliente. La tributación es un traje a la
medida, y si un empresario es exitoso, debe estar preparado para
tributar lo justo, y ni un peso menos, ya que puede pagar considerables
intereses y multas, e incluso puede
mal interpretarse como una evasión o elusión. Después de las leyes
20.780 y 20.899 que ya están cerca de cumplir 10 años, se redujeron
espacios para planificaciones tributarias milagrosas. Los mesías
tributarios no existen y mucho menos si no son contadores, que son los
que hacen el trabajo. Valore a su contador, confíe en su asesoría y no
crea en una inexistente y tóxica simplicidad.