Buena noticia, pero… cómo nunca
nadie dijo nada, ni un gobernante, ni candidato, ni parlamentario, que desde el
inicio de este sistema, cuando un empleador se atrasaba en el pago de las
imposiciones y quedaba en deuda con su trabajador, las multas e intereses que
generaban esa deuda no se iba hacia el acreedor, si no al bolsillo de quien
administra sus fondos. En otras palabras amiga, amigo trabajador, si su
empleador no pagaba al día sus imposiciones, con su plata, la que le fue
descontada de su sueldo y debido a su mala práctica, debiera haberle pagado las
multas e intereses a Ud., a quien le descontó su dinero y resulta que ese mayor
monto no era para Ud., si no para la AFP que sólo debe administrarle su plata y
no quedarse con ella.
Qué me dice Ud.? Abuso a la vista
y paciencia de todo el mundo, todos callados, mutis por el foro (expresión
propia del mundo teatral que significa salir de escena y que, por extensión, se
aplica para aludir a irse de algún sitio), es decir, todos salieron, y fueron
cómplices por omisión. Por fortuna, o por justicia, esto se termina.
De lo que sí quería escribir esta
semana es acerca de la incongruencia que vemos muy a menudo, por desgracia,
entre la palabra, el verso de los que promueven el regionalismo y la
descentralización, y sus acciones.
Me refiero específicamente al penoso espectáculo
presentado en la cámara de diputados al rechazar la elección de Gobernador
Regional con argumentos tan infantiles como increíbles; tratar de hacernos
creer que se llegó a ese resultado porque aún no estaban aprobadas las
competencias de esta nueva autoridad, es verdaderamente tratar de hacernos
quedar como cabros chicos.
Si las competencias no estaban,
fue única y exclusivamente responsabilidad de ellos mismos. Digan la verdad,
dice un programa de deportes, y decir la verdad en este caso, sería decir que
los parlamentarios de Chile Vamos que votaron en contra, lo hicieron porque ya
se sienten ganadores en la presidencial, y esperan que sea el nuevo presidente,
y no el pueblo de regiones, quien instale a los Intendentes. Los de Nueva
Mayoría que votaron en contra, o se abstuvieron, o fueron al baño en el momento
de la votación, también tienen sus intereses, y son que no quieren competencia
en sus distritos.
Es obvio que un Gobernador electo
con alta votación es un competidor en potencia para ellos. No me extrañaría que
hubiese habido una colusión desde aquí hasta allá y desde allá hasta aquí, y se
hubieran contado muy bien los votos de antemano para llegar a este resultado.
Dije incongruencia, porque una cosa es lo que prometen en campaña, lo que vociferan
en las entrevistas, y otra muy distinta son los hechos donde deben
materializarse esas palabras en realidades.
Cuente Ud. amiga, amigo lector,
cuántos son los parlamentarios de regiones y cuántos los metropolitanos,
compare y no podrá entender cómo siendo los de regiones la inmensa mayoría, no
haya pasado este proyecto… que es el más importante de todos los tiempos
respecto a la tan anhelada y cacareada descentralización. ¿Quién tiene la
culpa? ¿El chancho o el que le da afrecho? Es raro, pero en este caso me
inclino más por los que “no dan afrecho”, los que no votan y permiten que se
repitan y engorden los mismos chanchos. Dejo fuera de este comentario a los
diputados que votaron a favor de la elección, aunque no sé si hicieron un
verdadero esfuerzo con el tema de las competencias.