En
menos de un mes hemos debido lamentar la muerte de tres Carabineros,
los que han pasado a engrosar la lista de mártires de su noble
institución, los que siempre están, los que siempre protegen incluso a
quienes los denostan, los que salen a trabajar todos los días, sin saber
si regresarán a su casa, si volverán a ver a sus familias, si podrán
ver crecer a sus hijos, todos hemos visto la indignación de la gente
frente a los dos delincuentes extranjeros que dispararon y asesinaron al
entonces cabo primero, hoy post mortem suboficial mayor Daniel Palma,
quien deja viuda a su cónyuge, un hijo pequeño y otro en camino. Todos
hacemos votos y buscamos atentos a los partícipes del hecho y queremos
ver a esos criminales secarse en la cárcel y que luego se pudran en el
infierno. Afortunadamente uno de los partícipes directos ya logró ser
capturado, junto a otro colaborador, quedando por aprehender al menos a
uno de los criminales.
Sin
embargo, es claro que quienes presionan el disparador para que las
balas salgan en contra del cuerpo de un carabinero, son responsables por
el delito de homicidio de carabinero en acto de servicio, pero hay
personas responsables de la pérdida del respeto a las policías, hay
culpables de quitar valor a la labor y función de nuestros carabineros y
de las policías en general; y, son los mismos que luego se enseñorean
rasgando vestiduras y lamentando hechos que podrían preverse y
combatirse con antelación y de esa forma evitarlos.
Hace
años atrás, el respeto a los carabineros era irrestricto, nadie habría
pensado en insultar a alguno a menos que fuera un borracho que estaba
bajo arresto, menos aún en disparar a un carabinero, salvo contados
enfrentamientos con avezados delincuentes o con integrantes de algún
grupo o movimiento terrorista en un período específico de la historia
relativamente reciente. Había respeto por la Institución de Carabineros
de Chile y por todos y cada uno de sus integrantes, pero desde hace
pocos años en adelante, de manera sistemática y organizada se entró en
una campaña de desprestigio, de descrédito y por cierto de asesinato de
imagen en contra de carabineros, lo digo responsablemente porque por
años se han dedicado a denostar, a humillar, a insultar a los
carabineros; crearon la imagen del “Perro Matapacos”; enarbolaron
consignas incluso mentirosas como “Pacos Violadores”; vociferaron otras
consignas como “Puta, Maraca, pero nunca Paca” o “Pacos c….aos cafiches
del Estado” y otras; pretendieron refundar la institución; criticaron el
actuar de Carabineros en su función de resguardo del orden público; les
quitaron y/o restringieron en exceso el uso de las distintas armas
necesarias para el correcto desempeño de su función de resguardo del
orden público al punto que los llevaron a exponer sus vidas más allá de
lo racional, casi se puede decir que fue un actuar con rabia en contra
de la Institución de Carabineros de Chile, buscando de manera deliberada
su destrucción a través del asesinato de imagen, todo lo cual llevó a
que algunos le perdieran el respeto a los Carabineros, a que su función
de resguardo del orden público y en contra del delito y de los
delincuentes fuera desacreditada, es decir, le quitaron el respaldo y
eso fue recogido por los delincuentes, que cada vez que ven una
debilidad del sistema la usan en su favor y ha llevado a que se ataque
vilmente a los integrantes de la noble Institución de Carabineros de
Chile atentando brutalmente en contra de su vida, lo que lleva a que en
menos de un mes tengamos tres nuevos mártires, de manera que
efectivamente quienes ejecutan materialmente el delito son culpables,
pero quienes de manera indirecta han incentivado la falta de respeto a
la institución y a sus integrantes, no pueden soslayar su propia
responsabilidad, los que desde el 18 de octubre de 2019 llamaron a la
desobediencia civil y a rebelarse en contra de la autoridad de
carabineros y desconocer su actuar en la calle en resguardo del Orden
Público, incentivando el accionar de los delincuentes, los mismos que
permiten el ingreso al país en forma descontrolada a delincuentes
extranjeros por falta de una política migratoria responsable y clara,
que permita el chequeo previo de quienes pueden ingresar, vivir y
trabajar en el territorio nacional. Todos esos, no presionaron el
gatillo, pero tienen responsabilidad por haber llevado a que se pierda
el respeto a los carabineros, esos debieran mirarse las manos porque
puede que estén rojas.
Gracias por tanto a Carabineros de Chile, perdón por tan poco.
Afortunadamente
la encuesta Cadem ha demostrado que se ha recuperado el prestigio de
Carabineros con una aprobación del 79%, pero el precio que se ha tenido
que pagar es muy alto.