Durante los últimos días
el Presidente Gabriel Boric hacía un llamado a todos los partidos
oficialistas e independientes que quisieran un cambio en Chile, a formar
un gran acuerdo que entregara garantías desde este sector, para hacer
las modificaciones necesarias para que todas las y los compatriotas
podamos tener la tranquilidad de aprobar este 4 de septiembre la nueva
Constitución.
El
Mandatario, con gran estatura, entendió que se debían contemplar todas
las posiciones, brindarle certidumbre a la ciudadanía y contemplar que,
en muchas ocasiones, la campaña de desprestigio y fake news ha mantenido
muy inquieto a todo un país.
Los
ocho puntos centrales en los que se afirma esta propuesta oficialista
van en camino al cambio de Sistema de Justicia por Poder Judicial; Nuevo
Estado de Excepción; fin de la reelección presidencial; eliminación de
la iniciativa que permitía a los parlamentarios presentar proyectos que
irrigaban gastos; cambios a la justicia indígena; aclaración en el
ámbito de consentimiento indígena; especificación de las autonomías
territoriales; y derecho y propiedad de las viviendas.
Si
se fija, lo sustancial de los derechos en los que se comprometen en
esta propuesta no varían, lo que se hace es salir a confrontar una serie
de malinterpretaciones que se han hecho, casi siempre, desde el mundo
político y no social, a las nuevas normativas. Ejemplo, frases como que
“no se podrá cambiar nada de una nueva Constitución sin el
consentimiento indígena” o “si me choca un descendiente de pueblo
originario vamos a tener que ir a su tribunal”, quedan absolutamente
obsoletas.
Desde
la derecha, liderados por la UDI y el senador de Evópoli Luciano Cruz
Coke, han insistido que este compromiso no tiene sustento por no contar
con los votos necesarios en el Parlamento. Claro, la declaración de
Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático es una demostración de buscar
acuerdos; pero, entendiendo las confesiones de la oposición, yo me
pregunto ¿se van a negar a este tipo de acuerdos? O será que
sencillamente, ¿con esto se les acaban los argumentos para llamar a
rechazar?
Este
compromiso va en la línea de la implementación de los cambios profundos
que se proponen en el nuevo texto. Carolina Tohá hace una semana
declaraba los riesgos de que gane el Rechazo, y cito textual: “Si se
rechaza, queda vigente la Constitución del 80 para hacer una nueva, y
esta sí va a quedar muy bien. Pues bien, nadie sabe cómo va a quedar;
pero lo que sí sabemos es quién va a tener la llave para decidir cómo se
hace esa Constitución: es la derecha, aunque se bajen los quorum”, se
entiende o no.
Los
mismos que sistemáticamente se han negado y retrasado los cambios en
todos los sentidos; ya sean sociales, económicos, derechos reproductivos
y un largo etcétera, nuevamente decidirán por todos.
Señora, señor, no se equivoque, este 4 de septiembre vaya con fe y esperanza. Marquemos juntos por el Apruebo.