Dicen que dicen, que hace muchos años, cuando el joven y novel historiador Diego Barros Arana le consultó a Andrés Bello por la calidad de sus trabajos, éste le respondió “Escriba, joven, sin miedo. Que en Chile nadie lee”.
Así, procederemos con esta columna dominical, esperando que en estos tiempos las cosas hayan mejorado. Lo que no ha mejorado para nada, es el respeto que se les debe en general a las personas y, específicamente a las mujeres, en el tema del humor.
Muchas veces nos hemos reído con ese humor tan especial de Yerko Puchento, especialmente cuando satiriza con la política y con quienes pululan cerca del poder. Debo confesar que soy bastante mente abierta para aceptar de buen humor temas generales cuando se tocan con sutileza, pero lo que es verdaderamente chocante es cuando se hace mofa de algún defecto o característica de alguna persona en particular; en eso… Hasta ahí no más llega mi tolerancia.
La mención hecha por dicho humorista hacia la ex ministra Cecilia Pérez, raya en la agresión personal, y es muy lejana a lo que podría considerarse humor; y la posterior reiteración de esta en el programa hacia la misma persona es, definitivamente, una agresión, y no me cabe duda que también es una violación a un derecho humano, el ser como cada uno es y tener el derecho a no ser objeto de burla ni por su aspecto, ni su condición. Bien hecho que la ex ministra haya tomado el toro por las astas y esté estudiando las acciones legales, ya que todo tiene un límite, el límite de la decencia y del respeto hacia un ser humano, pese a que lo habitual en estos casos es dejar que pase y no darle mucha cuerda, ni mucha importancia para que se olvide.
Pareciera que no hemos avanzado mucho en cuanto al respeto y a la no agresión hacia las mujeres; pese a las campañas comunicacionales, seguimos enterándonos de feminicidios, de mujeres golpeadas, de mujeres agredidas física o verbalmente, como el caso descrito, y tantos otros más. Pareciera que a pesar de las leyes, de su difusión y la de tantos casos de maltrato, todo siguiera igual y que no avanzáramos nada. Por otra parte, y lejos, muy lejos del humor, nos seguimos enterando de menores abusados en hogares que debieran ser su protección.
Recientemente se ha develado lo que sucede con menores con enfermedades mentales, que han sido sometidos a verdaderas torturas para controlarlos, y se argumenta como justificación que la cantidad de cuidadores no es la adecuada para estos casos. Un niño de 16 años muere por intoxicación alcohólica en nuestra ciudad… otro más de varios que, además, lo han sido por drogas, especialmente solventes; sabemos las carencias que tenemos en este tema, en cuanto a rehabilitación para jóvenes y no tanto; carencia total para mujeres con adicciones, y resulta entonces que con mucha validez uno podría cuestionarse si todo lo que se hace en inversión pública ha estado bien dirigida, o si definitivamente el objetivo se ha errado y estas millonadas de plata que se aprueban semana a semana han ido a parar donde aún no debieran, dada nuestra realidad de mucho sub desarrollo en lo humano y en lo social.
Dos o tres botones de muestra, diez mil millones para Omora/UMAG centro sub antártico, dos mil trecientos millones para ENAP molinos eólicos, se habla de treinta mil millones para Inach y su centro antártico… me pregunto si no debieran estar en primera línea las personas y sus problemas sociales, que son los problemas de todos. Todos somos responsables de los males de nuestra región y de nuestro país, comenzando por las autoridades, las que elegimos y las que son instaladas por el dedo del poder. Pareciera que hay que cambiar el switch.