No perdamos el tiempo

Aun
cuando vivimos tiempos convulsionados por razones diversas, hay quienes
no abandonan ciertas prácticas o costumbres como lo es por ejemplo, el
conmemorar el Día del Padre. A Dios gracias, a nadie se le ha ocurrido
meterle mano al anuario y menos a la fecha en cuestión, al menos por
ahora. Resulta muy gratificante observar como el grupo familiar y la
sociedad en general, ofrece un espacio para celebrar y compartir en tal
fecha con sus progenitores, al igual como lo hacen para el Día de la
Madre o de las niñas y niños.

Es
cosa de recorrer las páginas de periódicos o diversos medios de
comunicación para verificar de qué manera y forma se le da trascendencia
a este momento. Afloran sentimientos y estos se expresan de diversas
formas y maneras. Los hijos (as) y sin importar edades se lanzan a la
tarea de sugerir con creatividad el destacar el día, de manera tal que
el festejado no pase desapercibido. Y si esto resulta en el plano
familiar, las instituciones no se quedan atrás.

Que
decir de la educación, en donde los valores se preservan y difunden
permanentemente y en donde las figuras de papá y mamá están diariamente
rondando en el ámbito. Seguramente en esta ocasión no ha sido la
excepción. Conocedores somos, de qué forma uno de los establecimientos
de nuestra comuna agasajó a sus padres. No escatimó esfuerzo ni
creatividad, con tal de hacer pasar un grato y emotivo momento a los
papis del establecimiento.

Bien
por ello, bien por la iniciativa, bien por querer preservar lo positivo
y agregar una porción de humanidad a la diaria labor que desarrollan.
Sin lugar a dudas que tal gesto, provocó que la familia y una entidad
tan relevante, como resulta ser la educación, se tomaran de la mano en
torno a la figura del padre y relevaran su rol y función en la sociedad.

Ha
sido una clara demostración que cuando los liderazgos se ejercen
positivamente y con clara ascendencia sobre sus dirigidos, los
resultados de la gestión siempre augurarán resultados positivos.

Sin
lugar a dudas, que en el futuro y a partir de este gesto, en aquel
establecimiento se ha dado un paso importante en aras de unidad y
compromiso y que repercute en torno a la trascendental labor que se
desarrolla en beneficio de estudiantes y la comunidad.

O
sea, si es posible transformar momentos de nuestra existencia en gratos
y amenos exentos de la crítica y la zancadilla . Podemos volver a ser
hermanos de verdad. Linda y emotiva conmemoración de aquel personaje que
un día inspiro a Piero y dejó el sentimiento hondo y profundo que
señala “es un buen tipo mi viejo…”; Al mismo que la edad se le vino
encima, ese que nació con el siglo, el que tiene los años viejos, pero
que sigue siendo padre.

Por
su puesto que los tiempos cambian, las identidades y percepciones se
transforman y es necesario adaptarse, aprender y seguir aprendiendo. Las
paternidades se ejercen y los roles también. Madres que han tenido que
salir adelante con muchísimo esfuerzo frente a todo y contra todo, por
solo mencionar un ejemplo.

Más
allá de toda estrategia comercial y publicitaria en busca de mejores
ventas, estas fechas conmemorativas son muchas veces el argumento
perfecto para la reflexión sobre nosotros mismos, sobre las familias y
las expectativas de aspirar a ser en definitiva mejores personas y
contribuir a transmitir valores que sean beneficiosos para la
construcción de una mejor sociedad, cada día más inclusiva, solidaria y
justa.

No
perdamos el tiempo y aprendamos el valor de quienes nos rodean.
Aprovechemos cada momento y cada instante, la vida transcurre de manera
tan acelerada como para perdernos de no manifestar nuestro aprecio y
cariño.

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