No podemos mantenernos con una economía primaria

La
Región de Magallanes y Antártica Chilena ha optado por seguir siendo
una economía primaria y solo productora de materias primas y recursos
naturales y energéticos y hemos preferido dejar su industrialización, su
elaboración y su valor agregado a otros. Producimos lana y seguramente
compramos después prendas de lana importadas desde Chile o del resto del
mundo. Pero en Magallanes carecemos de una industria textil que elabore
prendas de lana y produzca con nuestra propia materia prima regional.
Producimos carnes, crustáceos y pesca, pero nuestras carnes y nuestros
productos de mar llenan las mesas gastronómicas internacionales,
mientras esos productos se encarecen -porque tienen precios
internacionales- para el consumidor regional. Producimos maderas, pero
en Magallanes y Antártica Chilena carecemos de factorías industriales
que elaboren y fabriquen muebles, partes, materiales de construcción y
otros productos elaborados con maderas regionales. Es decir, como
economía y como sociedad regional semiaislada formamos parte de una
cadena productiva a escala mundial o regional, donde los magallánicos
ocupamos la posición más secundaria, frágil, vulnerable y mal pagada:
producimos materias primas para que otros las elaboren e industrialicen.
Y ello viene siendo así desde 1848 en adelante. Por eso necesitamos
políticas públicas claras y que los gobiernos de turno se interesen en
un real crecimiento de la región más austral del país. ¿Será mucho
pedir?

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