Pedro Narvaja en el año 1981, nos decía en su emblemática canción: “No quiero ser mayor, prefiero ser un niño enamorado”.
Muchas
personas concluyen que la mejor época es la infancia, ya que la
responsabilidad se limita a estudiar, no dar problemas y simplemente ser
feliz. Pero la adolescencia hace que veamos en un pequeño problema, una
crisis existencial apocalíptica y donde nadie nos comprende. Queremos
ser grandes para tomar nuestras propias decisiones, porque ya lo sabemos
todo.
Al
crecer llega un cúmulo de responsabilidades. Cumplir en el trabajo,
pagar las deudas y afrontar gastos extraordinarios. Con la llegada de
un hijo(a), la responsabilidad se multiplica. Y en días difíciles, se
escucha de fondo el coro de la canción del Sr. Narvaja.
Los
años pasan rápido. Quieres, proteges y apoyas a tus hijos, para que
tengan un buen pasar por esta vida. Siempre esclavos del sistema, pero
mejor pagados. Y comienza otra etapa, los años dorados, que de dorados
en Chile y el mundo, no tienen nada.
Llegan
los problemas de salud. Hipertensión y diabetes por comer en exceso sal
o azúcar en todas sus formas. Principalmente en el caso de las
mujeres, esos bellos(as) hijos se llevaron todo el calcio de su cuerpo
en el embarazo, por ende, llega la osteoporosis o artrosis. Los varones
con la próstata, y transversalmente la gastritis que destruye el
estómago. Se debe recurrir al sistema público, porque nuestras
pensiones son y serán miserables, no importa lo que diga José Piñera,
padre del sistema.
Como
enfermo crónico, va al hospital a buscar sus medicamentos. Hace una
fila de más de una hora para que autoricen el medicamento. Después 45
minutos o más, para llegar a la ventanilla de entrega, donde te dicen:
“Retire su remedio en 6 o 7 días más”. El primer testigo de su
impotencia es el administrativo, por ser mensajero de malas noticias.
Si se quedaron si medicamentos, puede ser porque el departamento de
abastecimiento no está llevando bien el control del stock de emergencia
que evita el desabastecimiento de productos. O si finanzas no ha
autorizado la compra porque no hay dinero, es porque una vez más, y como
ha sido la tónica por décadas, nadie tiene claro cuál es el presupuesto
real que necesita la salud pública en Chile. Detrás de todo hay un
Estado ineficiente.
Existen
estudios de la DIPRES, que demuestran que el nivel de endeudamiento de
la salud pública en Chile, se origina principalmente por no considerar
las eventualidades, que todos los años existen, por lo tanto, ya no son
tan eventuales. El funcionario no tiene la culpa, si no las cabezas
pensantes que toman malas decisiones o les queda grande el cargo. Los
brillantes directivos deben entender y empatizar con el ciudadano, que
en muchos casos cruza toda la ciudad con solo un pasaje para la micro y
vuelve caminando, y que no tienen la opción de comprar en forma
particular con su PGU. Sería lo mismo que a Ud. directivo le cancelen su
sueldo 7 días más tarde.