Siempre es una buena noticia hablar de inclusión; y no como una moda o un simple slogan, sino que una inclusión de verdad donde todos seamos iguales.
Por ello los nuevos buses que comenzaron a circular en Punta Arenas es un avance significativo todo lo relacionado con el acceso universal porque permite entregar condiciones igualitarias a todo aquel magallánico que requiera usar el transporte público.
Con lo anterior, quiero recordar el caso de una joven en silla de ruedas que estuvo más de 2 horas esperando locomoción, mientras nevaba en el año 2018. Ese tipo de hechos nunca más puede volver a pasar ni acá ni en ninguna parte de Chile porque no puede ser que se deba apelar a la buena voluntad de una persona para que un chileno – con igualdad de derechos que cualquiera de nosotros – tenga que vivir semejante humillación. Quiero que eso no ocurra más y pondré mis máximos esfuerzos para ello.
En Punta Arenas, los servicios de transportes no contaban con la alternativa que tenemos ahora de que se pudiera acceder – bajo la lógica de la accesibilidad universal – personas con discapacidad y movilidad reducida, en forma cómoda al bus.
Lo más importante que estos buses están adaptados no solo para temas de movilidad, sino que para que embarazadas, niños y adultos mayores entre otros, no tengan que estar casi “colgándose” del bus para poder subirse, sino que tengan las comodidades necesarias para ello a la hora de tomar locomoción.
No es que seamos distintos al resto de los chilenos (aunque no hay magallánico en el mundo que no se enorgullezca de su región) pero las condiciones climáticas de nuestra zona hacen imprescindible el tener un buen sistema de transportes entre microbuses y taxis colectivos.
Hay que valorar el esfuerzo del Gobierno por traer estos buses a Punta Arenas porque nos deja en condiciones similares – mas no iguales – que Santiago; pero es un avance sin duda alguna porque normalmente como magallánicos nos sentimos desplazados de las decisiones del centro y que los grandes beneficios quedan muy al norte de nuestra región, y por eso es de total justicia hacer el reconocimiento.
Y no debemos olvidar a nuestro Club de Leones y su enorme labor que desarrolla desde hace más de 30 años con las Jornadas. Cuando nadie hablaba de acceso universal y menos de inclusión, ellos tomaron la bandera y se lanzaron en una aventura que es reconocida fuera de nuestras fronteras regionales.
Nadie en Chile entendía que fuéramos capaces de organizar nuestras propias jornadas y una institución con 43 años de historia lo logró, entregando muchas oportunidades a personas.
Tenemos que seguir avanzando en esta materia; y no solo en Magallanes, sino que en todo Chile porque efectivamente existe una deuda como sociedad con las aquellos que tienen movilidad diferente. No olvidemos que muchos de ellos nos han dado alegrías en diversos ámbitos.
Y para que decir en lo deportivo, donde tenemos representantes paralímpicos de clase mundial.
No dejemos de lado a este importante sector de nuestra sociedad. Desde el parlamento y como diputada por Magallanes, seguiré en esta senda que, en lo personal, es una bandera de lucha que llevo adelante desde hace muchos años porque creo en la inclusión real y efectiva. No en esa que a algunos les genera sólo en ciertas instancias.
Este es un trabajo de todos los días, las 24 horas y los siete días. No solo eslóganes, sino que una inclusión real y efectiva.