No todo es culpa del gobierno

Un
gobierno es un conjunto de órganos e instituciones que controlan y
administran el poder del Estado, distribuyéndose entre el ejecutivo, el
legislativo y el judicial. Cada uno de estos poderes tiene garantizada
su autonomía e independencia respecto de los otros, lo que les permite
organizarse bajo sus propias directrices y ser compuestos por diversos
ciudadanos, entre ellos militantes de distintos partidos políticos.
Entonces, al estar involucrados los partidos dentro de los poderes del
Estado, directa o indirectamente, afirmamos que estos no están por un
sector y el gobierno por el otro, ambos son partes del sistema y de la
dirección del mismo. Y por sobre todo, ninguno tiene el control total,
ni los gobiernos sobre los partidos, ni los partidos sobre el gobierno.

Hay
que tener claro que los partidos políticos fueron constituidos para
llegar al poder y promover la participación del pueblo en la vida
democrática de quienes la conforman. Ese es el fin primordial que
tienen. En consecuencia, fehacientemente, los partidos políticos tienen
que ser responsables de un gobierno, les corresponde ser garantes de su
labor legislativa y administrativa.

Sin
embargo, a veces no se entiende bien los fines la política, la cual
nace ya en la antigua Grecia para gobernar por el bien común de los
considerados ciudadanos griegos. Tomando ese legado, la labor política
hoy en día debiera ser de manera similar, gobernar aplicando medidas
políticas de bienestar comunes a todos, sin importar el sector político,
ya sea la izquierda, el centro, o la derecha. Siempre estará en su
haber desarrollar la capacidad de gobernar y dirigir.

El
ejercicio de gobernar tampoco ocurre en soledad. Decididamente, en
ningún tiempo pasado, presente o futuro un partido en el ejercicio de
gobierno se hace solo, ni mucho menos sin partidos. De vez en cuando,
suelen a ver partidos que despachan discursos populistas y formulan
declaraciones irresponsables, es cierto, pero eso no significa que no
compartan, en parte, la responsabilidad de lo que tanto critican. O que
los partidos políticos opositores no apoyen al gobierno de turno o
descansen en alguna posición de poder, porque la oposición también
gobierna, ya que tienen alcaldías, concejales o parlamentarios.

Por
eso en política las culpas son compartidas. Eso hay que entenderlo y
asumirlo, porque si la oposición no fiscaliza o no ejerce su papel de
control sobre las decisiones del gobernante de turno, siempre en base a
la búsqueda de ese esperado bien común, puede permitir malas decisiones
que afecten a la mayoría. Es decir, si los grupos políticos no ejercen
su recomendación sobre el o los partidos del gobierno, a través de
preguntas, debates, comparecencias, etc, no estaría cumpliendo con su
rol en el sistema. Al contrario, si la oposición hace una obstrucción
brutal y no deja que el gobierno camine y desarrolle sus iniciativas,
también es su responsabilidad, por obstaculizar medidas.

Es
así que si no hay un sistema político estable, es la responsabilidad
del gobierno y de la oposición por el resultado. Desafortunadamente, eso
son los fenómenos que se están dando en la actualidad de Latinoamérica,
en donde los sistemas políticos que no funcionan son de responsabilidad
de la clase política completa. Así lo vemos en Perú, Brasil, Argentina y
también en nuestro país en donde tanto le cuesta a la clase política
llegar a acuerdos. Por lo tanto, es responsabilidad de todos los
partidos políticos de saber lo que están diciendo, de estar al tanto de
lo que están haciendo e interactuar responsablemente en las decisiones
que toman o que intervengan.

Entonces,
señalar y culpar al gobierno de gran parte de los problemas existentes
cuando en realidad todos somos responsables a su correspondiente medida
es un error. La responsabilidad se reparte entre el gobierno, los
partidos, quienes tienen sus cuotas de poder político, y la cuarta pata
de la mesa que sería la participación ciudadana o la intervención activa
de la ciudadanía, las que se manifiestan en la toma de decisiones y el
manejo de los recursos público. Esa cuarta arista, esa participación
ciudadana, mientras más involucrada, comprometida, organizada e
informada este, mayores serán los controles sobre los que están
gobernando.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS