Ojeando las redes
sociales, encontré un video corto (reels) en donde un caballero,
aplicando programación neurolingüística decía que: “en la noche antes de
dormir, se deben repetir dos palabras para que se logren tus objetivos.
Esas palabras son ‘éxito y dinero’”.
Cuando
se crea una empresa, se busca inicialmente dejar de ser trabajador
dependiente, sometido a una autoridad conocida como “el jefe o la jefa” y
ganar más dinero. Pero además de buscar la comodidad y libertad, hay
un motor importante que es nuestro ego. El ser reconocido como bueno en
lo que hacemos y destacar del resto. Y que mejor que los bienes
económicos para demostrar que estoy arriba de la pirámide, con lindas
casas y automóviles, hermosos viajes y vestimentas con logos que se ven
desde la luna. Pero existe el riesgo de caer en la deshumanización
llamada egoísmo. En centrarnos excesivamente en nosotros y nuestro
“éxito”, menospreciando al resto, creyéndonos todopoderosos. Soy
insuperable, todos me envidian, por eso me critican.
Es
importante que el éxito se refleje en nuestros logros, pero es más
elogiable cuando los trabajadores se sienten involucrados de ese éxito.
Al
contratar personal se raya la cancha: que servicio se debe prestar,
horario, plazo del contrato y la remuneración. Pero pueden existir
valores agregados eventuales o permanentes: Capacitaciones, permisos,
festejos y premios. Estos son reconocidos en las políticas de personal
(antes llamadas de recursos humanos) como Compensaciones. ¿Como
compenso al colaborador (trabajador) por su lealtad, honestidad y
profesionalismo además de entregar el dinero pactado? Entre las
técnicas de compensación no todo es dinero. En los
años dorados es increíble como los galvanos tienen más importancia que
el dinero recibido, porque se muestran con orgullo y recuerdan el aporte
realizado y reconocido en la vida activa.
Tuvimos
el privilegio de ser invitados con Vanesa, mi mano derecha, a una cena
por el aniversario N°18 de nuestros clientes, una importante empresa de
seguridad. Como asesores externos, con un dejo de imparcialidad,
podemos ser testigos de la celebración y el ambiente reinante. Lugar
agradable, buena comida y bebida, colaboradores (trabajadores) e
invitados como nosotros que prestamos servicios externos contentos, un
show con nuestro humorista regional “Centella”, entrega de
reconocimientos y la infaltable torta. Se respira un ambiente muy
festivo y de gran camaradería.
No
solo de pan vive el hombre. El éxito va más allá que amasar fortunas.
Involucra reconocer y homenajear a quienes colaboran contigo. ¡Feliz
Aniversario Aprocin! Que, así como otras Pymes comprenden la amplitud de
la palabra éxito y en la medida de sus posibilidades o con otras
técnicas de compensación reconocen a su gente. Quizás antes de dormir,
deberíamos repetir “éxito para todos”.