No todo es por decreto

Es verdad, es muy
verdad. Una persona, o una comunidad de personas no cambia porque así se
decreta, porque así se legisla, porque así se reglamenta. Los cambios
en las usanzas, en las costumbres, en los hábitos no se instalan así
como así, porque así se indica en un decreto. Los cambios no se instalan
por inveterados cánones, tales como: “Anótese, comuníquese, publíquese y
archívese”, o “Regístrese, comuníquese y archívese”; no, así no.

Los
cambios toman tiempo, mucho tiempo, años de años, generaciones si no.
Los cambios se generan espontáneamente, ad casum, no necesariamente ad
causam, tampoco ad processum y, quizás, ad nostram voluntatem.

Una
sociedad no cambia por la emisión de un decreto, el cambio no ocurre
por mandatos ni acuerdos legislativos cupulares, no tiene que ver con
una fecha específica del inicio de cumplimiento de una ley o decreto,
más bien se da por cambios de conducta societarios, culturales y son más
lentos, pueden abarcar toda una generación y más.

Que
quede claro, los cambios, los verdaderos cambios, esos que se enclavan
en las raíces de una sociedad, traspasan un ciclo temporal breve, no son
cuatro años ni seis, son muchos más años. Toman tiempo, son verdaderos
paradigmas, perfectamente puede ser la superación o mejora del anterior,
o generación de nuevos paradigmas, de uno nuevo.

La
aspiración al cambio en una sociedad, ciertamente, comienza en uno, es
propio de la persona y, de pronto, se transforma en acción, se ponen en
movimiento, adquieren dinamismo, vida. Y la dirección que adoptan estos
cambios es de una dimensión lineal, horizontal, más bien, no vertical,
nunca. Otro aspecto por considerar, los cambios son propios de cada
persona, se anhelan, primero, en solitario, luego se irradian, se
comparten, y no necesariamente son propiedad de un movimiento o grupo
determinado. El dínamo del cambio es privativo de las personas, el
cambio se abraza, se aprehende y, luego, solo luego de una profunda
reflexión y mucho debate.

Y,
en política, es raro esto, los cambios son pequeños y se efectúan lo
más lento posible, pues de hacerlos de modo radical, el alboroto, la
confusión serían mayores, causarían conmoción.

Curiosamente,
hoy, se llama cambio a caminar rápido por el mismo camino y en la misma
dirección. Y más curioso aún, la palabra cambio asusta, estremece.

No
se preocupen, es natural, los cambios van a la par con ciclos de vida
más o menos marcados de nuestra propia existencia, no es de otro modo.
Capisci?

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