Nostalgias del futuro

Se
inicia septiembre, y como es habitual ya a estas alturas, el país se
vuelve a contagiar de un manoseado regreso al pasado, prisionero de
situaciones que no es posible cambiar, pero con muchos actores
históricos jugando desenfrenadamente a que, si pueden hacer ese cambio,
borrar el pasado dándole otra interpretación, construyendo una falsa
realidad. Y como diría un físico teórico, si alteras el continuo espacio
tiempo en el pasado, alteraras el presente, pero, sobre todo, el
futuro. No tengo dudas que en eso consiste la maldición que aplasta a
nuestro país, un país a la deriva que funciona a medias y por inercia,
puesto que nadie lo conduce ni guía, ni siquiera lo inspira. ¿Vivimos o
solo existimos?

Como
el chileno medio lee poco, cada vez menos, los medios están cooptados
por intereses inconfesables que solo aspiran-y lo logran-controlar a
millones de individuos-masa, su entendimiento y comprensión del mundo
exterior, pero también de nuestro propio ser y realidad, es paupérrimo o
inexistente, y sigue pensando o quiere creer, que en este país no pasa
nada y que en esencia sigue todo igual. Que todo se va a arreglar, que
tiene que arreglarse, como si bastara con así desearlo. Entonces, se
desenvuelve este dantesco espectáculo de masas denominado “conmemoración
de los 50 años del golpe”, con participación de actores y payasos
extranjeros, todos ayudando a establecer una supuesta verdad histórica
que jamás puede cambiar el pasado curso de la historia, pero si sigue
neutralizando el futuro, porque un país que se esmera en permanecer
atado al pasado, y más encima a un falso pasado, no puede tener futuro, o
no un mejor futuro.

Es
por ello que el nuestro es hoy un país sin sueños ni esperanzas, y
desde afuera las cosas se ven con otra óptica. Me ha tocado conversar en
las últimas semanas con personas que nos observan desde otras
latitudes. Están muy preocupados por el creciente fenómeno de los
“narcoestados” latinoamericanos, que incluyen a nuestro Chile cuyo
puerto de San Antonio es el principal puerto exportador de droga hacia
otras latitudes. Hay varios corredores de drogas que llegan a exportarse
a San Antonio, a poco más de una hora de Santiago, lo cual es ya un
eufemismo, ya que la capital hace rato se convirtió en palacio de bandas
de crimen organizados. Pero también otros observadores están de acuerdo
en que Chile se convirtió en país sin inversión, a todo nivel, por algo
las llamadas empresas “Start-up” y otras antiguas igual, se van a otros
países. El futuro no es una entelequia abstracta, es una construcción
concreta y realista del día a día, y si así no se da, no existirá
simplemente.

Las
evidentes maniobras de la izquierda revolucionaria de exacerbar de
nuevo la violencia callejera, con paros, protestas, destrucción, al
estilo 2019, está preocupando a millones. La mayoría no percibe que es
solo el viejo axioma marxista de “agudizar las contradicciones de
clases” con miras a obtener dividendos políticos. Muchos creerán que
solo buscan presionar, por ejemplo, con esa brutalidad del “pacto
fiscal”, (¿pacto entre quienes?), a fin de tener más recursos para
equilibrar el alicaído erario nacional sobre gastado, tener más recursos
que permit
an
obtener dividendos electorales, cuando la verdad es que basta se siga
promoviendo las políticas de revolución cultural que les permitió de
facto adueñarse del país, diciéndonos hasta que chiste se puede contar,
que palabras se pueden usar, y que se puede decir y que no, para eso
crearon ya la primera comisión de censura. Aunque no obtengan más dinero
de los golpeados contribuyentes, lo que tienen y que no van a soltar de
buena gana, es suficiente para seguir haciendo crecer el núcleo duro y
enquistado que a los revolucionarios les permite hoy controlar el país a
través del control de instituciones que primero se prestaron, y después
se entregaron al tsunami “progre”.

Por
ello creo que el “trabajo” que la oposición está haciendo-si es que
hace alguno-es y será claramente insuficiente. A lo más, piensan en
ganar elecciones nominales sin posibilidad de cambiar la realidad
subyacente. El dilema que esas agrupaciones políticas tienen, es que
carecen de perspectiva, proyecto, mística- se conforman con
autodenominarse “patriotas”, Boric también está al borde de hacerlo,
todo vale.

No,
lo que Chile requiere hoy para sobrevivir es, primero, tirar al tacho
de la basura la insurrección revolucionaria y su triunfo cultural, para
reemplazarlo con un proyecto nacional y libertario de permanencia, más
allá de la próxima elección. No puedo ser optimista en esto, un viaje de
mil leguas comienza con solo un paso reza el proverbio chino, y no veo
ninguna paso, solo el marasmo de la mediocridad y el fracaso que hace ya
demasiado nos asola. Por lo menos, aún estamos vivo
s, solo Dios sabe por cuanto tiempo mas, lo que el globalismo nos permita o nos imponga.

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