Con el regusto amargo que deja en el alma todo lo referido a la corrupción que representan las decenas de “Fundaciones” que mediante “Convenios” se han robado miles de millones de pesos desde las arcas fiscales, del Ministerio de la Vivienda, quiero rendir homenaje a un nuevo aniversario de nuestra Punta Arenas.
Es obvio que tanto ustedes como yo, sentimos vergüenza ajena por las volteretas en el discurso oficialista sobre la probidad y la defensa de los que menos tienen y las frases rimbombantes a favor de la honestidad, del espíritu de servicio público de centenares de muy bien “apitutados” familiares, amigos, parejas o ex parejas de tanto “revolucionario” invitado a mamar lechecita de la vaquita fiscal a un costo más que millonario… y que pagamos todos con nuestros impuestos.
Y da más rabia y más vergüenza, aún, el que muchos – o casi todos – los centenares y centenares de millones de pesos sustraídos al estado chileno por las “Fundaciones”, se justificaron con que iban en el camino de mejorar la calidad de vida de chilenos casi miserables y terminaron en los bolsillos de un “lonko” que quería ser presidente reuniendo firmas “truchas”; de un siquiatra que conoce las brochas por fotos, amigo de ustedes saben de quién, “pagaba” 270 mil pesos el metro cuadrado de fachada pintada o en fina y erótica lencería de una excandidata a cualquier cosa y con apetito gourmet y todos muy de “izquierda” frenteamplista comunista.
Pero Punta Arenas trasciende todo eso porque es una ciudad amable, de bella arquitectura, que cada día es más capital de la Patagonia y puerta antártica por excelencia, pese a las sucias huellas que dejó en sus muros al nefasto estallido delictual, con indultados criminales incluidos o el mal estado de nuestra Plaza de Armas.
Nuestra Punta Arenas debemos amarla y contribuir a que sea una mejor ciudad cada día, aunque un capricho pueril la haya dejado sin Polideportivo o que carezca de planes gubernamentales para reparar sus calles y avenidas con pavimentos agujereados.
“La Perla del Estrecho” debe seguir brillando como la más bella joya de la corona de una Patria golpeada, avergonzada por tanta corrupción, tanta mentira, tanto ocultamiento de la verdad para proteger a altas autoridades que también usaron cuello aunque no siempre corbata.
Y en la tarea de que mantenga su brillo, Punta Arenas nos necesita a todos, especialmente nuestros adultos mayores, a nuestros jóvenes, a todos y por una sólida razón: Punta Arenas es nuestra y debe celebrar su aniversario como una joyita como ella se merece… de la mejor manera posible.