En
esta pandemia uno de los sectores que ha sido más fuertemente golpeado
en Magallanes y Antártica Chilena ha sido el comercio y nuestros
microempresarios locales. Para ellos y para nuestro sector productivo es
fundamental mantener e incrementar el apoyo, el respaldo a nuestro
comercio magallánico y a nuestros microempresarios, quienes han sido los
forjadores de nuestra región. En Magallanes hay numerosos empresarios
que han surgido sobre la base de la dedicación, esfuerzo, inteligencia y
capacidad organizacional, que creen en sus ideas e invierten sus
capitales corriendo el riesgo de perderlo todo o superar las
dificultades que esta decisión implica. Estos esfuerzos que comenzaron
como micro o pequeños empresarios han permitido dar trabajo a muchos
hombres y mujeres que buscan alguna actividad que les depare un sueldo
digno que les permita llevar alivio a sus hogares, contribuyendo también
a incrementar las arcas fiscales, a través de los impuestos que las
empresas deben pagar al Estado, y a la disminución de la cesantía,
estadística que a veces atenta contra la movilidad social. El país debe
aprovechar este impulso innovador de sus ciudadanos, y por lo tanto
merecen todo el apoyo del Estado, facilitando el acceso al crédito,
disminuyendo las trabas burocráticas y estimulando su desarrollo, tal
como sucedió hace un tiempo en educación con el ingreso masivo al
sistema y la incorporación a las universidades e institutos técnicos de
jóvenes que nunca pensaron en acceder a un título profesional, no por no
tener la capacidad intelectual suficiente, sino por no disponer del
dinero necesario para costearse los estudios calificados, que son de
alto costo. Esta pandemia ha sido muy dura, muy castigadora y ha
terminado con el sueño de muchos, por eso es muy importante entregar un
real respaldo.