Nuestros adultos mayores han sido los más afectados

Cuesta escribir estas líneas en medio de la estricta cuarentena que vivimos cuando recordamos que la mayoría de las víctimas fatales en nuestra Región de Magallanes y Antártica Chilena han sido nuestros adultos mayores. Nuestros ancianos son quienes están más predispuestos a contagiarse y a desarrollar formas más graves, severas. El propio envejecimiento, la coexistencia de una o más enfermedades debilitantes y la fragilidad lo favorecen. La prevención y el auto cuidado, cualquiera sea nuestra situación global de salud, es la primera y mayor estrategia de protección. Implica que los propios adultos mayores y su entorno socio familiar o de cuidados, incluyendo los propios servicios de salud y las instituciones de larga estadía (residencias y hogares) desarrollen las medidas previstas. Es aconsejable no concurrir a consultas pre coordinadas, se pueden reagendar. Tampoco concurrir a servicios de salud, puesto que incrementa el riesgo de contagiarse por lo cual solo debe hacerse en caso de alta necesidad. Si por alguna razón necesita atención médica es preferible que solicite atención en domicilio. “Quedarse en casa” no supone desvincularse de amigos o familia, ya que actualmente existen muchos medios (desde la telefonía tradicional a los que posibilita la telefonía móvil o celular, aplicaciones y redes sociales). En medio de estos festivos por Fiestas Patrias, una simple video llamada con hijos, nietos y amigos dos a tres veces por semana puede hacer la diferencia, incluso para personas que viven en instituciones. Ya existen prácticas institucionales  de este tipo en nuestro medio.

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