Nuestros equipos médicos de Magallanes

En estos dos años de la pandemia del coronavirus,
en Magallanes pasamos de región en situación de estrés en materia de
infraestructura hospitalaria a ser uno de los ejemplos del excelente
trabajo médico. La pandemia nos ha mostrado, desde diversos ángulos, las
debilidades y las fortalezas de nuestro sistema de salud. En nuestro
principal centro asistencial, los equipos médicos nos enseñaron que el
cuidado y el tratamiento del paciente no dependen de una persona sola o
exclusivamente de una profesión u oficio. Constatamos la importancia del
trabajo en equipo
y
de reconocer el valor y la relevancia de cada uno de sus integrantes,
independientemente de su profesión. Si cualquiera de ellos falla, no
solo se ve afectado el pronóstico de ese paciente, sino el de todos sus
compañeros de labor. En diversas entrevistas que hemos realizado durante
estos meses a los profesionales que están en la llamada “primera
línea”, esta es una de las conclusiones más importantes que ya se
obtiene
n
del trabajo clínico en Magallanes. Hoy podemos decir que estamos
orgullosos de ellos. También podemos decir que se ha hecho un muy buen
trabajo entre la salud pública y la privada. Ambos sistemas se necesitan
y en Punta Arenas nos dimos cuenta de que se requiere de los dos,
especialmente en momentos difíciles. Dentro del sistema público se
trabaja muy bien en el conocimiento y seguimiento para el control de
patologías crónicas. En eso el sistema público es incomparable. En
cuanto a medicina de alta complejidad, en Magallanes se trabaja muy
bien. Una lección a aprender es que siempre se debe estar preparado para
tener la capacidad para atender pacientes críticos, y ojalá a futuro
exista una mayor dotación de especialistas en nuestra zona y de
capacidad de camas críticas en la atención pública.

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