En términos económicos,
estratégicos y de recaudación fiscal, esta noticia es, en mi opinión, de
las más importantes de los últimas décadas. El litio es la materia
prima fundamental para construir baterías para automóviles eléctricos
-lo que se conoce como electromovilidad-, concepto absolutamente
instalado en economías más desarrolladas que la nuestra. Por ejemplo, el
día 8 de junio del presente, el Parlamento Europeo ha votado a favor de
la prohibición efectiva de vender automóviles nuevos con motores
térmicos –que usan bencinas o petróleo- en la Unión Europea a partir del
año 2035. Todos los vehículos ligeros deberían ser a partir de entonces
eléctricos o de hidrógeno. Otro de los países desarrollados que está en
esta apuesta es Estados Unidos, país que tomó la decisión de potenciar
su industria automotriz y ponerla a la cabeza en la transición hacia la
electromovilidad, objetivo que se suma a sus esfuerzos para reducir las
emisiones de los motores de combustión. En ese contexto, anunció que
destinará 3.160 millones de dólares para apoyar el proceso de
fabricación y reciclaje de baterías para vehículos eléctricos.
En
ese orden de cosas resulta de primera importancia lo que pueda hacer
nuestro país, que es uno de los primeros productores de litio en la
actualidad, y también uno de los países que cuenta con las mayores
reservas futuras. Y por fin, el país está danto los primeros pasos de
cara a la creación de la Empresa Nacional de Litio, lo que ha sido
sincerado por el gobierno en los últimos meses, poniendo el acento – por
ejemplo- en la relevancia de la búsqueda de socios estratégicos. Con
ese telón de fondo, el vicepresidente de Asuntos Externos y country
manager de Albemarle, Ignacio Mehech, reconoció este lunes que les
interesa ser socios del Estado en esta nueva firma. En ese sentido,
sobre las condiciones para que este interés se concrete en esta futura
empresa, puntualizó que se necesita el interés del Estado de tener a las
empresas privadas y luego se debe ver si es que lo que el Estado está
interesado en hacer es consistente con la forma en que Albemarle hace
las cosas. El ejecutivo le quita dramatismo a la figura que ha
sincerando el gobierno que el socio tiene que ser minoritario.
Sobre
la discusión del royalty que se reactivará con la reforma tributaria a
presentarse a fin de mes, el ejecutivo recalcó: “Si esta discusión sobre
el royalty nos permite destacar o relevar la forma como hemos hecho las
cosas y como quizás el Estado puede ver que somos un modelo adecuado
para otras empresas, bienvenido sea”. Además, descartó que cambien los
planes de la compañía en caso de aprobarse el actual borrador de la
Convención Constitucional.
Es
de sentido común que el Estado de Chile no tendrá la capacidad
financiera y técnica para enfrentar este nuevo desafío, pero también es
de sentido común que ante tamaño desafío, es de toda lógica buscar
socios estratégicos que permitan darle certeza al éxito del proyecto, ¿y
que mejor que tener socios que no tengan problemas en pagar royalty y
respetar una nueva Constitución?.