Nueva forma de hacer política

Cuando
los/as chilenos/as hacen una interpelación tan intensa hacia las
fuerzas políticas tradicionales debemos reflexionar, no solo como
Gobierno, sino también como país. En todos los contextos donde se
utiliza la política como forma de llegar a acuerdos, desde la promoción
de la participación ciudadana hasta la posibilidad de tomar decisiones
bajo la premisa del diálogo y los acuerdos.

Hoy
la ciudadanía pide nuevas reglas, nuevas instituciones, clamó por la
elaboración de una nueva Constitución redactada por personas que estén
fuera de la política tradicional, con el claro objetivo de entregar
menos desigualdad a cada uno de los territorios y familias de nuestro
país.

Lo
que ocurrió el pasado fin de semana nos deja la gran misión de
reflexionar sobre la forma de hacer política, de adaptarnos a una nueva
etapa en la gobernabilidad tras un proceso que fue inédito y ejemplar
desde el punto de vista de la participación, transparencia y orden
público. La esencia de la democracia que nos pide que con humildad se
analicen los resultados y trabajemos en acciones que permitan
reencantarnos con la política.

En
paralelo, y no menos importante, no podemos perder de vista que las
personas siguen enfermando, siguen teniendo necesidades y siguen
requiriendo certezas en torno al apoyo social, en los mínimos comunes
que permitirán grandes acuerdos y en generar una estrategia que busque
mayor tranquilidad en medio de tanta incertidumbre.

El 2021 será recordado como el año en que la ciudadanía plasmó su
voz en los distintos procesos eleccionarios, a través de un voto
responsable que busca cambios profundos y en los cuales deberemos
sintonizar sin matices. Porque si hay algo en lo que existen consensos,
es en la búsqueda de más y mejores oportunidades, más equidad,
estabilidad, justicia y progreso para nuestro país, pero el camino para
lograrlo puede ser diametralmente distinto, y en eso se debe trabajar
con seriedad.

Dentro
de esta nueva etapa política tenemos expectativas y anhelos, que dicen
relación con la forma en que se establecen las reglas y la forma en que
funcionarán las Instituciones, donde esperamos que funcionen para todos y
no solo para algunos. Situación que hoy vemos no solo en Chile, sino
también en distintas partes del mundo.

La
política y la democracia tienen de dulce y agraz, de triunfos y
derrotas, y en esta oportunidad ganaron los ciudadanos, quienes nos
invitan a reflexionar con humildad y hacernos cargo de los errores
cometidos, de mirar el futuro con esperanza y con la motivación de
generar cambios profundos que nos devuelvan la confianza en los
gobernantes.

Necesitamos
reconstruir un nuevo camino, escuchando críticas y propuestas,
plantearnos desafíos que vayan en sintonía con las necesidades y anti
ciparnos
a aquellas dificultades que debemos enfrentar al estar aún inmersos en
un escenario sombrío en materia sanitaria y socio-económica.

Hemos
vivido un escenario político único que nos ha dejado grandes enseñanzas
y, junto con ello, nos dejará la gran oportunidad de entregar a las
nuevas generaciones reglas claras, trabajo colaborativo y un país que
vuelva a confiar en sus instituciones.

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