Nueva Mayoría: el inicio del fin

Columna Análisis /Eugenia Mancilla /presidenta
regional Democracia Cristiana

Están sobre la mesa una serie de
inconvenientes, traspiés, rebeliones y argumentaciones que a estas alturas
siguen perjudicando la candidatura presidencial de Carolina Goic. Todos
esperaban que al interior de la Nueva Mayoría, o lo que queda de ella, se
identificara un objetivo común, de supervivencia, de respeto a la diversidad
política y de construir acuerdos, que aunque complejos -al llevar dos
candidatos presidenciales a noviembre- permitan construir mayorías
parlamentarias y de cores y apoyos recíprocos en segunda vuelta.

Pero nada de ello ocurrió. Por cierto, tengo
una opinión minoritaria sobre este proceso y creo que nuestra decisión de
concurrir con nuestra candidata presidencial Carolina Goic a primera vuelta,
debe ser asumida con hidalguía, entender su origen, defenderla y evitar este
proceso penoso y agotador de buscar acuerdos, donde jamás habrá. Como escuché
hace un tiempo, en política es fundamental querer ganar, pero tanto o más
importante es saber para qué.

Hoy resulta casi romántico pensar en una
fuerza de centro izquierda que tuvo sus luces y momentos estelares en el
pasado, pero que hoy se escabulle entre encuestas, supuesta popularidad de
algunos y el desdén de partidos políticos incapaces de entregarles al país un
candidato de sus filas, creyendo que la política se transformó en producto más
que se transa en el mercado.

No debemos ser clarividentes para conocer de
antemano cual será el resultado en noviembre. Esto es lo más parecido al
proceso vivido el año 2009 por Eduardo Frei Ruiz Tagle con MEO. Fuerzas de
centro izquierda divididas, seguro el resultado es que gana la derecha. Es
incomprensible estar concurriendo a la misma escena, del mismo capítulo, cuyo
fin es conocido.

Evidentemente al no entender el porqué
construir coaliciones de mayorías y cuáles son los estándares mínimos para
transitar en ella, se degrada la función política, pero también es la
constatación que no hemos aprendido la lección. 

Seguro el inicio del fin. Fin de un ciclo
exitoso pero que selló su destino de manera infantil. En este escenario veo una
oportunidad para la DC que ha debido transitar en estos años perdiendo
influencia en la agenda nacional, lo que explica la pérdida de más de un millón
doscientos mil votantes que históricamente apostaban por sus rostros y por sus
ideas.

Dato que debe ser entendido como una luz roja
pero también como un renacer desde nuestra identidad. Espero que la Junta
Nacional el PDC no se transforme en el partido autoflagelante de antaño, sino
en el partido donde se genere un genuino debate sobre las razones profundas del
porque la ciudadanía nos restó su confianza y pensar que es posible otorgar al
país lo mejor de nosotros, un programa, candidatos  intachables 
y una candidatura presidencial que represente nuestras convicciones
ideológica

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