El
ser humano ha vivido siempre bajo la sombra del fin del mundo. Es como
una pesadilla que se presenta cada cierto tiempo, y que nuestro morbo
natural nos lleva a analizar y discutir. Pero el mundo no se acaba, a
pesar de la temida bomba de neutrones de los 80, de la frase: “1.000
años vivirás, al 2.000 no llegarás”, o el calendario Maya que daba por
terminado el mundo el año 2012. El mundo continúa, con calentamiento
global, pero continua su marcha.
Nuestro
desafío no es concentrarnos en un fatídico final apocalíptico. Nuestro
desafío sigue siendo, cuidarnos a nosotros mismos y nuestras familias.
Esencialmente, entregar valores a nuestros hijos, sobrinos o nietos,
como la responsabilidad, solidaridad, lealtad, etc. Pero nuestra
fragilidad biológica, nos obliga a satisfacer al menos las necesidades
básicas: alimentación, vestuario y vivienda. Y para eso, necesitamos
recursos financieros, para lo cual cada año debemos estar debidamente
informados, asesorados y capacitados. La subsistencia de las PYMES
depende de esto.
Toda
PYME, debe entender su negocio técnicamente, o asesorarse para su
desarrollo pero sin perder el control. Además, debe conocer las leyes
que regulan la actividad, para comprender los deberes y obligaciones, ya
sean laborales, tributarios, municipales, etc. Y como las leyes deben
adaptarse a diferentes escenarios, debemos estar atentos a las nuevas
exigencias o quizás afortunados beneficios y franquicias.
A
su vez existen “las proteínas” de todo negocio, para desarrollar “masa
muscular” económica y financiera, conocidas como oportunidades. A veces
llegan una vez en la vida, y debemos estar preparados para reconocerla.
Y al hablar de preparación, nuevamente nos lleva a la asesoría y capacitación.
Hoy
Magallanes no debe pensar en apocalipsis y estancamientos. Estamos
frente al afortunado desafío del hidrogeno verde, que se abre como una
nueva alternativa fuerte, sustentable y de impacto mundial. Una
oportunidad que generará una gran demanda de profesionales y mano de
obra calificada o no calificada, tanto para las grandes empresas, como
para contratistas y todo el comercio en general, que como satélites,
circundan a su alrededor, para proveer lo recursos necesarios para
satisfacer las necesidades de las empresas y los trabajadores.
No
construyamos bunkers que terminan siendo una innecesaria y vergonzosa
bodega. No construyamos “bunkers psicológicos”, por motivos sociales o
políticos contingentes, que lo bloqueen. Preparémonos para este nuevo
desafío, con información, asesoría y capacitación; capacítate gratis con
las instituciones públicas. Planifíquese financieramente, postergando
beneficios de hoy para ganar más mañana.
De
este año 2022, ya solo quedan 363 días para prepararse. No perdamos
tiempo, involucrémonos fuertemente como PYME, profesional o mano de obra
calificada en esta nueva aurora industrial. ¡Feliz Año 2022 y que Dios
los acompañe!