Nunca histéricas, siempre históricas

En
una sociedad patriarcal como la chilena, pareciera que las emociones
deben siempre mantenerse bajo control. Incluso hay un concepto
peyorativo utilizado por siglos para describir a la mujer que “se deja
llevar” por las emociones: “la mujer histérica”. Histeria proviene de la
palabra griega “hysteria” que significa útero. En el siglo XIX era
considerada una enfermedad física con que se diagnosticaba
exclusivamente a las mujeres y, pese a que actualmente no se reconoce
como una enfermedad, y se considera que su diagnóstico se debió a un
sesgo de género, aún se usa para desestimar los deseos o decisiones de
las mujeres.

En
su escrito Histeria femenina: La patologización del feminismo, la
psicóloga Lucía Fiasson analiza la evolución de este concepto a través
del tiempo, preguntándose por qué la sociedad percibe como algo
patológico las “reacciones exageradas” “¿Por qué tomamos como algo
patológico llorar o gritar frente a una situación que nos afecta?”,
dice.

El
próximo 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, día
que reivindica la lucha de las mujeres por su participación en la
sociedad y su desarrollo como persona, en igualdad de oportunidades y
condiciones con los hombres, reconociendo las diferencias lógicas que
naturalmente nos separan. No se trata de una lucha de las mujeres contra
los hombres, sino una instancia para reflexionar, aprender, hacer de
esto una lucha social y ¿por qué no también para hablar de las emociones
y derribar mitos en torno a conflictos internos y la psicología? Si las
emociones son cruciales, son el motor que nos mueve para realizar cosas
que podrían incluso cambiar el rumbo de la historia.

Cómo
no mencionar a nuestra gran Gabriela Mistral, primera mujer
iberoamericana en recibir un Premio Nobel, una mujer que gracias a la
pasión que puso en su obra “Desolación”, pasó de ser una desconocida
joven poeta a ser merecedora del reconocimiento internacional,
emergiendo como una de las más promisorias escritoras latinoamericanas
de la primera mitad del siglo XX. Al respecto, señala Pedro Pablo
Zegers, renombrado especialista en Mistral, que “Desolación obedece a la
Patagonia, el capítulo Naturaleza es dedicado a ese lugar, describe ese
paisaje tan desolado”.

La
tarea pendiente es educarnos para comprender que la “psiquis” es
fundamental para el ser humano y que la salud mental es tan importante
como la salud física. Por ello, en Clínica Imet nos propusimos comenzar a
construir la Unidad de Salud Mental, agrupando a profesionales de la
psiquiatría y psicología, quienes con técnicas diversas están
capacitados para resolver distintos tipos de afecciones de la Comunidad
Magallánica. La invitación entonces es a derribar prejuicios en torno a
la salud mental, pues expresar y comprender nuestras emociones no es un
signo de debilidad, sino autoconocimiento y amor por nosotros y nuestros
seres queridos.

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