Desde
hace un tiempo las cifras nos indican que una de las enfermedades que
más aquejan a nuestros escolares es la obesidad infantil. El hecho es
muy preocupante en la zona más austral de Chile,
y ahí juega un rol fundamental la deficiencia que hay en las familias,
al no inculcar conductas alimentarias responsables en los niños, con una
cultura sedentaria cada vez más extendida y que se ha masificado en el
último tiempo con la computadora y los juegos electrónicos. Según los
últimos resultados que se pudieron establecer del Simce -antes de la
pandemia por el coronavirus-,
en Magallanes el 44% de los niños de 11 años presenta sobrepeso, y los
especialistas señalan que esa cifra podría alcanzar pronto el 50 por
ciento. Ello los expone tempranamente a desarrollar problemas
cardiovasculares, diabetes y cáncer. Y eso trae consigo una importante
sobrecarga para el sistema de salud, como ya se puede apreciar en los
países desarrollados, donde los costos directos asociados con la
obesidad se estiman en un 5% de los costos totales en salud. Además está comprobado que las personas que padecen de este tipo de enfermedades incurren
en mayores gastos médicos (25% superior) en relación a personas con
peso normal. En la Región de Magallanes y Antártica Chilena el
sedentarismo, por razones climáticas también, es algo muy común y contra
eso se deben implementar mayores políticas deportivas. El aumento de
inversión en el desarrollo del deporte va a verse traducido en menor gasto en salud, pero eso está en manos de nuestras autoridades y es un desafío su implementación.