Obligatoriedad en el voto

Hace 15 años, los partidos de la Concertación promovieron intensamente la reforma para establecer la inscripción automática y el voto voluntario, como condiciones requeridas para una democracia más madura y participativa. Ello se ha visto en las últimas elecciones que ha sido un rotundo fracaso. El cuestionamiento a la obligatoriedad del voto llevó a que en la práctica éste fuera voluntario, al no aplicarse ninguna sanción para los votantes que no concurrían a las urnas. Además, el peligro de verse sujeto a esa obligación llevó, principalmente a los jóvenes, a no inscribirse en los registros electorales. El porcentaje de participación en relación al número total de potenciales votantes, no sólo de inscritos, se situó en niveles normales para los países con voto voluntario. Magallanes es una región que en el último tiempo se ha desencantado y que aprovechó de expresarlo a través de la poca participación. No hay conciencia cívica, según un ránking OCDE. La falta de inscripción de los jóvenes fue decisiva para motivar la aprobación de la reforma que el año 2012 reguló la inscripción automática y el voto voluntario, luego que una reforma constitucional la estableció el 2009, que contó con el apoyo casi unánime de todos los sectores políticos. Gran parte de la ciudadanía no está dispuesta a apoyar que se restablezca la obligatoriedad sin permitir la desinscripción, porque lo contrario podría ser visto como una verdadera trampa para obligarlos a votar, luego de que se aplicó la inscripción automática.

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