Obstrucción vía urinaria

Un
bloqueo (obstrucción) en cualquier punto de las vías urinarias, desde
los riñones (donde se produce la orina) hasta la uretra (por donde la
orina sale del cuerpo) puede aumentar la presión en las vías urinarias y
ralentizar el flujo de orina. Puede ocurrir de forma brusca o bien ir
evolucionando con lentitud durante varios días, semanas o incluso meses y
puede causar la oclusión completa o solo parcial de parte de las vías
urinarias. A veces solo está afectado un riñón, pero la obstrucción
puede afectar a ambos riñones. La prevalencia de la obstrucción de las
vías urinarias es de entre un 5 por 10 000 y un 5 por 1000, dependiendo
de la causa. En los niños, la obstrucción se debe principalmente a
alteraciones congénitas que afectan a las vías urinarias. Los hombres,
en particular los mayores de 60 años, también tienen más probabilidades
de verse afectados ya que, con la edad, la próstata tiende a aumentar de
tamaño (un trastorno denominado hiperplasia prostática benigna) y
bloquear el flujo de orina. La obstrucción puede ser parcial o total,
afectar a uno o ambos lados y aparecer de forma rápida (aguda) o lenta
(crónica). Las causas más frecuentes suelen ser En niños: anomalías
estructurales, por ejemplo, defectos congénitos como válvulas en la
parte interna posterior de la uretra (denominadas válvulas uretrales
posteriores, véase Defectos de la uretra) y otras constricciones que
estrechan o bloquean el uréter o la uretra En adultos jóvenes: piedras o
cálculos en un riñón, en un uréter o en otras partes de las vías
urinarias. En adultos mayores: hiperplasia benigna de próstata (HBP),
cáncer de próstata, tumores y cálculos. Dado que la hiperplasia benigna
de próstata es tan habitual en los hombres de edad avanzada, la
obstrucción es más frecuente en hombres. Otras causas habituales de
obstrucción son la estenosis (estrechamiento causado por tejido
cicatricial) del uréter o la uretra que aparecen después de la
radioterapia, la cirugía u otros procedimientos realizados en las vías
urinarias . Los síntomas dependen de la causa, de la localización de la
obstrucción y de su duración. Cuando la obstrucción comienza rápidamente
y se produce distensión de la vejiga, el uréter y/o el riñón suele
causar dolor. Si el riñón está distendido, puede darse un cólico renal.
El cólico renal cursa con dolor insoportable entre las costillas y la
cadera en el lado afectado y aparece y desaparece cada pocos minutos. El
dolor puede extenderse a un testículo o a la zona vaginal. La persona
puede tener náuseas y vómitos. La obstrucción de un uréter no hace que
la persona orine menos; no obstante, si la obstrucción afecta a los
uréteres de ambos riñones o a la uretra, la persona afectada sí que
observará que no orina o lo hace en menor cantidad. La obstrucción de la
uretra o de la salida de la vejiga causa dolor, presión y dilatación
vesical. Las personas con una obstrucción progresiva y lenta que causa
hidronefrosis no presentan síntomas o bien experimentan solo crisis
molestas de un dolor leve en el costado (la parte de la espalda entre el
extremo inferior de las costillas y la columna vertebral) del lado
afectado. A veces un cálculo renal obstruye temporalmente el uréter y
causa un dolor que aparece de modo intermitente. La obstrucción que
conduce a la hidronefrosis puede originar síntomas leves del aparato
digestivo, como náuseas, vómitos y dolor abdominal. Es importante
establecer el diagnóstico en las primeras etapas, porque la mayoría de
los casos de obstrucción pueden corregirse y porque una demora en el
tratamiento suele conducir a lesiones renales irreversibles.

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