Esta
no solo será nuestra primera Constitución escrita democráticamente,
sino también la primera en nuestra historia que no se escribirá solo por
hombres. La Convención Constitucional estará conformada por 155
personas, de las cuales la mitad seremos mujeres. Esta conformación no
debiera sorprendernos, pues actualmente representamos a más de la mitad
de la población chilena, debiese ser la costumbre general en el mundo.
Sin embargo, esta será la primera vez en la historia de la humanidad en
que una constitución se escribirá paritariamente, y esperamos que se
transforme en la regla de ahora en adelante. En lo que sigue revisaremos
las razones del por qué.
Mirando
hacia el pasado, vemos que en todas las épocas la mujer ha sido
excluida de los espacios públicos y de poder, siendo subsumida en un rol
privado, realizando actividades familiares y de cuidado. Siempre han
sido los hombres quienes han decidido el desarrollo del país
excluyéndonos del voto, de los espacios públicos de participación y de
la toma de decisiones. La paridad en el órgano constituyente repara, en
parte, esta injusticia histórica y de exclusión, devolviéndonos el
espacio que nos pertenece.
Si nos situamos en el presente,
la paridad garantizará que las demandas más urgentes de las mujeres,
como el derecho a vivir una vida sin violencia o el reconocimiento de
las labores de cuidado, sean incluidas en la nueva Constitución. Además,
las demandas por mejor educación, salud, pensiones y vivienda (los
derechos sociales), pese a ser muy transversales, son más sensibles para
las mujeres ya que somos nosotras quienes injustamente cargamos
principalmente con el cuidado de los niños y niñas, enfermos y personas
de la tercera edad. Luego, la falta de escuelas de calidad, de salud
integral o de una pensión digna afecta principalmente a las mujeres, lo
que ha quedado de manifiesto con la pandemia. Al cerrarse los jardines y
escuelas somos las primeras en salir del mercado laboral, y
probablemente las últimas en volver a ingresar. Está comprobado que las
mujeres somos las mejores defensoras y embajadoras de nuestras demandas.
Finalmente, mirando
hacia el futuro, la imagen de la Convención Constitucional, compuesta
por igual número de hombres y mujeres, ayudará a romper los estereotipos
de género tan presentes aún en nuestra sociedad. Las niñas de hoy
podrán así ampliar sus horizontes y soñar sin límites, caminando hacia
un futuro en que la paridad sea efectivamente la regla general, pero no
solo en lo político, sino que también en la ciencia, la música, el
deporte y en todo lo demás.
Decide, participa y vota.