Ocho ideas para una nueva Constitución (VI)

Semana
a semana, hemos venido hablando y proponiendo sobre los diversos temas
que nos parecen relevantes de enfrentar en la futura Convención
Constitucional. Creemos que uno de los temas que no puede quedar afuera y
que ha sido muchas veces postergado o sujeto de políticas públicas
insuficientes, son el tema del arte y l
a cultura.

Por
un lado, la cultura la tomamos como aquella concepción que hace
referencia a tradiciones, ideas o costumbres que tienen los pueblos, es
decir traen consigo una fuerte carga patrimonial, histórica y vivencial.
Y por otra parte, el arte lo comprendemos como aquella actividad que
mediante la finalidad de lo estético y lo comunicativo, transmite una
serie de ideas, valores o emociones. Entonces ¿Cómo incluirlos en la
Nueva Constitución?

Chile
ni siquiera invierte el 1% de su presupuesto en arte y cultura,
cuestión que recomienda la UNESCO. Hemos conversado con gente y
agrupaciones de diversos ámbitos, y todos y cada uno de ellos nos
indican la necesidad de aumentar el presupuesto de esta partida, ya que
traería consigo una serie de buenas consecuencias para la gran cantidad
de chilenas y chilenos que dedican su vida en este ámbito.

Hay
países que tienen consagrado en sus constituciones el derecho al arte y
la cultura, pero es tan importa su declaración como su ejecución. Es
aquí donde se establece un lazo importantísimo con la educación. En la
mayorías de los establecimientos educacionales, nos presentan las artes
como aquello optativo, extra programático, no obligatorio, y cuando es
obligatorio, se le dedica las mínimas horas a la semana. Entonces ¿Cómo
las nuevas generaciones van entender la importancia de las artes en la
vida de una sociedad?. La m
ayoría
de los países que transitan por el desarrollo, no sólo valoran en lo
declarativo su arte y cultura, sino que la promueven y educan a sus
niños y niñas en la relevancia que esta tiene para su país.

Tema
aparte es la importancia laboral que tiene el arte y la cultura. Son
muchas las familias que viven de las acciones que emprenden en esta
materia, y su indefensión en materia previsional, cobertura de salud y
calidad contractual es absoluta. La pandemia ha sido el mejor ejemplo de
como muchas y muchos trabajadores del arte y la cultura han quedado
absolutamente a la deriva.

Evidentemente no se alcanza en una columna ha resumir la importancia del arte y la cultura para el país, pero
si es bueno recalcar la importancia de la Nueva Constitución y como
deben ser incluidas. Es una forma noble, altruista y virtuosa de pensar
también el desarrollo de sociedades más justas, pr
omotoras de valores y del rescate de su historia y patrimonio.

Arte y cultura, con la participación de quienes la impulsan, deben estar presente en la Nueva Casa de todas y todos.

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