¿Se entiende la idea?
Demos unos apuntes para esclarecerla. La vida de todos no solo es en
función de uno mismo, sino en función de los demás, del prójimo. Somos
integrantes de una comunidad de personas, habitamos en un pueblo, en una
ciudad, mínimo somos parte de una familia. Y no solo eso, somos parte
de una empresa, de una organización, de una institución, de un equipo de
trabajo, en fin, siempre sumamos nuestras capacidades, nuestros dones,
nuestras competencias a las de otros, y entre ellos, con ellos, damos
valor a nuestro hacer en favor de la mayoría.
Por
ello no pocas veces nos prodigamos en hacer bien las cosas sin que
medie la ganancia, la ventaja, o recursos materiales. No es lo habitual,
quizás debiera ser el propósito de todos y cada uno, no un día sí, otro
día no, debiera ser la resolución de todos los días, ¡siempre! Hacer el
bien, en 360 grados, sin selección.
¿De
qué bien hablamos? De tantos significados posibles, ¿cuál? Entre tantas
opciones de significado, me enfoco en dos. Etimológicamente, la palabra
bien tiene su origen en la expresión latina bene, de función adverbial.
En español puede ser empleada como sustantivo y, como señalaba, me
referiré a dos acepciones de casi dos decenas de significados posibles.
La primera elegida es, “1. m. Aquello que en sí mismo tiene el
complemento de la perfección en su propio género, o lo que es objeto de
la voluntad, la cual ni se mueve ni puede moverse sino por el bien, sea
verdadero o aprehendido falsamente como tal”. La segunda acepción, por
cierto contrapuesta, “4. m. Econ. Todo aquello que es apto para
satisfacer, directa o indirectamente, una necesidad humana”. Otro dato,
el primer bien solo es posible emplearlo en singular, mientras el
segundo bien, sí se puede pluralizar, es más bien esa su esencia,
cuantificarlos, mensurarlos, en contraposición con el primero, que es
masivo, colectivo, abstracto.
Claro
que sí, el bien (el primero) es intangible, no ocupa espacio, así como
va, viene. Donarlo da satisfacción a uno y a otro. En tanto, el segundo,
en cuanto materialidad, es acumulable, se atesora, regularmente da más
satisfacción a uno, y no tanto a otro, o a otros.
Es
perturbador ser acopiador de bienes, y hablo de bienes materiales,
bienes muebles, bienes raíces o bienes inmuebles, de automóviles, de
joyas, de… en fin, de posesiones, de haberes. Es perturbador ser más
amigo del tener que del ser.
Procuremos
ser más agentes de bien. ¿Cómo hacer, qué hacer? Algunos procederes,
atenuemos las voces, mejoremos los conceptos, detengamos la verborrea,
bajemos las pasiones, acentuemos las reflexiones, prefiramos la lectura,
escuchemos las voces internas, acompañemos a quien lo necesita o lo
pide, sanemos las heridas, mitiguemos los dolores, quitemos el pie del
acelerador, abstengámonos de los excesos, tomémonos de la mano,
moderemos el yoísmo y construyamos nostridad, lo reitero, ¡seamos
agentes de bien!
¡Vamos, vamos, que es mucha la labor!