Bernardo
como sabemos, promulgó la independencia de Chile a inicios de 1818, disponiendo
que fuera jurada en las diferentes ciudades el 12 de febrero, un año después
del triunfo glorioso de Chacabuco.
Unida a ella, hay un interesante
documento que la respalda, cuyo nombre es “Manifiesto que hace a las naciones
el Director Supremo de Chile, de los motivos que justifican la revolución y la
declaración de su independencia”.
Si bien por diferentes motivos, países
como Estados Unidos y Francia eran proclives a la independencia de América, no
hay que olvidar que las monarquías continuaban siendo la forma de gobierno
habitual, en varios países de Europa.
Era por tanto necesario justificar los
motivos ante los ojos del mundo, en especial por cuanto, como lo sabía muy bien
Bernardo, la consolidación del proceso requería, entre otros factores, del
reconocimiento internacional.
La defensa de los ideales libertarios es
notoria a lo largo del escrito, pudiendo dejarse como constancia uno de sus más
logrados párrafos: “Recibido de la providencia el nacimiento, podemos llamar Patria
a este suelo en que vimos la primera luz”.
La fuerza de las convicciones que emanan
del manifiesto a las naciones es impresionante, se palpa, se siente ese anhelo
reprimido de libertad, que tantos y tantos esfuerzos había significado
para nuestro Padre de la Patria y todos
los patriotas, durante ocho largos años.
Envía O’Higgins en sus páginas en
representación de todos los habitantes de Chile, un claro y desgarrador
mensaje: “Pueblos libres del universo: vosotros que veis confirmadas las bases
de vuestra soberanía, con este nuevo monumento a la justicia sobre el cual ha
levantado Chile la suya, decidid en esta fatal contienda, entre la humanidad y
el vano espíritu de dominación”
Termina haciendo una promesa: “El
generoso Chile abrirá su corazón a la amistad de sus hermanos y participará con
ellos bajo el imperio hermoso de la ley, todos los bienes de su inalterable
independencia”.
El gran mensaje que entregan sus páginas
se puede sintetizar en lo siguiente: “Queremos, podemos, luego debemos ser
libres”, como consecuencia naturalmente emanada de las motivaciones, tan
evidentes en el hecho, como el derecho, que dieron vida al movimiento
emancipador.
Bernardo refleja al publicarlo, su
decisión absoluta y permanente, de no volver atrás jamás, Chile, la Patria que
tanto amaba, será por siempre libre.