Ojo con el populismo en Magallanes

Una de las grandes amenazas para las democracias es el populismo. La demagogia y el carisma alimentan hiperliderazgos de políticos que se perciben como “guardianes de la justicia social”. La crisis de la democracia representativa y las instituciones de mediación política que estamos viviendo, sumada la penetración de las redes sociales -manipuladas y polarizadas  que dictan el actuar de las autoridades, y el falso romanticismo de la idea de un “pueblo” virtuoso frente a una “élite” corrupta, protagonizada por movimientos sociales que surgen en respuesta a las consecuencias de un país que desde el 2014 “arrastra el poncho”: caída de la inversión, precarización laboral, desaparición de expectativas de progreso personal y social, altos impuestos para financiar un mediocre performance de los poderes del Estado, entre otros.

Hace unas semanas asistimos a otro arrebato populista, cuando en votación casi unánime la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que busca adelantar el cierre de las centrales termoeléctricas al año 2025. Si bien suscribo plenamente el objetivo de lograr la descarbonización de la matriz energética nacional para ser reemplazada por energías renovables, es populista establecer un lustro como plazo perentorio para lograr dicho objetivo. Y el que piense que Magallanes está absorto de asumir costos, le sugiero estudiar para bajarse del alegórico carro populista.

El Gobierno de Piñera (recordemos que las termoeléctricas se instalaron en Bachelet 1), tiene un plan de cierre pactado de las termoeléctricas para el 2040, con el fin de ser el primer país en vías de desarrollo carbono neutro el 2050. Como el próximo año son las elecciones parlamentarias, no podían faltar los manotazos de ahogados de los diputados levantando el proyecto que deshace el referido plan. Obviamente, la minoritaria y vociferante galería no diferencia entre potencia y energía, no reflexiona sobre costos y minimiza la pérdida de empleos, aplaude. En total, suena bonito “Chao Carbón”, pero sabemos lo que significó para miles de personas en la región.
El proyecto de los honorables carece de informes técnicos de factibilidad que lo avalen. Entonces, y perdonen mi español, ¿qué cresta hacen estos parlamentarios con las asesorías parlamentarias? Seguramente, los recursos públicos siguen financiando las líneas telefónicas de operadores políticos. En consecuencia, un informe integral es necesario para analizar el proyecto respecto del impacto económico, social y medio ambiental.

Por otro lado, los diputados no se han detenido a considerar la seguridad y operación del sistema eléctrico que es clave. Razonablemente, ¿usted cree que vamos a poder recuperar empleos de calidad e incrementar los salarios reales si corremos el riesgo que se nos apague la luz? Ni mencionar el posible impacto en las tarifas eléctricas. El cierre en el corto plazo de las termoeléctricas conllevaría un mayor riesgo del sistema, estresándolo y encareciendo su operación, como también elevando el consumo de otros combustibles generando impactos medio ambientales no deseados.

generación eléctrica regional no es exclusiva a gas.  Asimismo, somos importadores netos de bienes desde el Norte, los cuales sufrirían presiones al alza en sus costos de producción y transporte. En simple, los magallánicos tendrían que pagar más por casi todo lo que consumen. De usted depende olfatear a los populistas en Magallanes.

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