Oportunidad histórica en educación

La
semana pasado fuimos testigos de un acontecimiento histórico en nuestro
país. Por primera vez se llevaron a cabo elecciones de constituyentes y
gobernadores. Asimismo, se votó por candidatos a alcaldes y concejales.

Si
bien la participación ciudadana fue baja (cercana al 40%), los
resultados fueron una gran bofetada a la clase política chilena. Es así
como la derecha no logró el tercio necesario para “bloquear” las
iniciativas de la oposición en las materias constitucionales y perdieron
alcaldes en comunas emblemáticas. Por el lado de la oposición, la ex
“concertación” obtuvo menos escaños de lo que esperaban en dicha
convención y también disminuyeron la cantidad de ediles electos. En
resumen, aparecieron caras nuevas, hombres y mujeres más cercanos a la
gente. Espero que esto sea así y no caigan en el juego de la política
arcaica, tramposa y que solo busca intereses personales. Pero hubo
grandes ganadores: el Frente Amplio y los Independientes, lo que
demuestra el descontento, por decir lo menos, de la población con los
partidos políticos históricos y tradicionales. El gobierno no escuchó a
la gente. De nada vale a estas alturas reconocer que existe una
desconexión, en circunstancias que las demandas de la ciudadanía ya
fueron fuertes y claras, desde octubre de 2019, con el estallido social,
y luego con la amplia mayoría del apruebo.

Ahora
bien, en materia educacional, se tendrá que abrir el debate y,
afortunadamente, una veintena de docentes contarán con un lugar en la
discusión constitucional. Nos enfrentamos a una oportunidad histórica
para mejorar la educación que reciben nuestras niñas y nuestros niños.
Se debe garantizar el acceso a la educación a toda la población, pero a
una realmente de calidad. La discusión no debiera centrarse en quién
provee el servicio, sino que en la forma de mejorar las prácticas
pedagógicas, capacitando a más docentes, incorporando herramientas
digitales en los aprendizajes, innovando, apoyando con recursos,
repensando y actualizando las mallas curriculares de las carreras de
pedagogía. Asimismo, deben haber proyectos educativos que entreguen lo
que los padres y madres desean para el futuro de sus hijos e hijas. Las y
los apoderados son los que deben elegir libremente dónde sus pupilos
estudiarán. Chile es un país heterogéneo y multicultural y, por lo
mismo, debe existir una variedad de alternativas tal que la gente pueda
escoger la que considere más apropiada, según sus costumbres,
tradiciones, gustos, creencias, etc.

No
desaprovechemos esta gran oportunidad, el debate tiene que ser con
altura de miras, sin restar a nadie, todos debemos ser protagonistas y
aportar desde la posición en que nos encontremos. Las familias, los
estudiantes, los equipos directivos de los colegios y las profesoras y
los profesores tienen mucho que decir. Ojalá seamos todos tomados en
cuenta y no sea una discusión entre cuatro paredes, como ha sido la
tradición republicana, de espaldas a la gente, sin conocer la realidad
de una sala de clases, sin darse cuenta que los recursos no llegan o son
mal utilizados, que existen escuelas apartadas donde las y los docentes
y estudiantes tienen que recorrer grandes distancias, que la deserción
escolar ha aumentado producto de la pandemia. Espero que las promesas
que se hicieron en las distintas campañas sean cumplidas, y no haya sido
solo populismo.

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