Oportunidades

El
año 2023 se vislumbra agitado desde el punto de vista de lo público.
Una vez más el tema constitucional se tomará la agenda con las
elecciones de consejeros constitucionales, expertos, juristas,
plebiscito y todo lo que implica que el país esté abocado a un nuevo
empeño constitucional; mientras, la delincuencia avanza casi desbocada y
el Gobierno convertido en comentarista de las noticias de la crónica
roja. Los homicidios este año han aumentado, así como los asaltos,
portonazos, robos y en general casi todos los delitos. Estamos en una
situación crítica que algunos quieren minimizar diciendo que la
delincuencia viene de años anteriores, pero la ciudadanía sabe y tiene
conciencia que hoy estamos en una situación más compleja que antes;
esconder esta realidad es querer poner puertas al campo.

Respecto
de los indultos es evidente para cualquier analista desapasionado que
este hecho es uno de los más graves que han sucedido desde el retorno a
la democracia. Que el Presidente de la República se haya atrevido a
cruzar una línea democrática y cuestionado la función del Poder
Judicial, señalando que un proceso judicial donde se condenó a una
persona se tramitó de manera irregular, pone en entredicho la separación
de poderes que es la base de un régimen de libertades y de derechos. A
partir de ahora cualquier indulto presidencial puede ser otorgado
diciendo que hubo irregularidades por parte de los Tribunales de
Justicia; el Presidente abrió una puerta con insospechadas
consecuencias. No sabemos si tiene real conciencia de la gravedad de sus
dichos y de su conducta, pero nos hizo como país bajar unos escalones
en estructura democrática.

En
lo económico, es palpable para cualquier habitante del país que hemos
descendido también en prosperidad. La inflación sigue golpeando fuerte,
lo que ha hecho que el valor del dinero y de las remuneraciones sea
bastante menor a otros años; la cesantía va creciendo; en fin, una serie
de complicaciones que otra vez el Gobierno y en especial el Presidente
de la República no tiene conciencia. Que haya puesto suma urgencia al
proyecto para un nuevo proceso constituyente y no tenga la misma suma
urgencia para los problemas diarios y evidentes de las personas, habla
mal de las actuales autoridades. La bajísima aprobación del Presidente
de la República que reflejan las encuestas, debiera hacer meditar a las
autoridades que el camino que anda no se aviene con las necesidades del
pueblo.

La
situación descrita que es posible complementarla con otros lamentables
hechos que provienen del Poder Ejecutivo, nos plantea oportunidades,
porque en tanto el Gobierno y sus partidarios emiten discursos y
declaraciones buenistas, autocomplacientes y generosas para con ellos
mismos y su gestión, de a poco se está larvando un descontento con la
visión y política del Frente Amplio y sus diversas manifestaciones; con
la del Gobierno y los demás partidos que le apoyan. Poco a poco la gente
se va dando cuenta que los famosos treinta años en realidad fueron de
progreso y estabilidad nacional. Que si antes alguien podía decir que en
ese período hubo mucha desigualdad, este Gobierno está aceleradamente
ampliando la brecha de la desigualdad. Al final de su periodo es casi
seguro que la desigualdad se haya acentuado y veremos a un Gobierno de
izquierda “progresista” entregando su mandato con un país en peores
circunstancias del que recibió. Como ciudadanos las oportunidades de un
país mejor serán posibles al desnudar la gestión de la actual
administración.

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