Orden y patria

Chile camina a tranco firme hacia el precipicio. Las señales son manifiestas y de toda índole. Por solo mencionar algunas: Estamos perdiendo la ruta en materia de deuda pública. En Chile, desde 2014, la deuda pública creció vertiginosamente, pasando de 42 mil millones a 72 mil millones de dólares al termino de la administración Bachelet. Solo los intereses de la deuda pública significaron unos 2.500 millones de dólares en 2019. Esto es equivalente a 8 hospitales de alta complejidad o 1.136 escuelas públicas. Si bien la Administración Piñera quiso volver al orden en materia fiscal, el estallido del 18-O y la pandemia abortó dicha tentativa, y lo cierto es que de aquí a 4 años la deuda pública llegará a unos 120 mil millones de dólares, es decir, al menos un 40% del PIB.  Les recuerdo a los desmañados que las crisis de deuda de los países latinoamericanos están en torno al 50% del PIB.

Lo que es claro, es que altos niveles de deuda pública coartan la provisión de bienes y servicios públicos a todo nivel, pero además, encarece el financiamiento para empresas y personas en todo el país. Por pago de intereses durante el año 2024 se esfumarán 16 hospitales de alta complejidad o unas 2400 escuelas públicas o casi un año de pensiones básicas solidarias para cada adulto mayor de este país.

La política está poblada de animales peligrosos. La política, entendida como servicio público debería ser una actividad noble. Sin romanticismo, al menos los políticos debieran anteponer el bien común a sus intereses personales. Asimismo, los ciudadanos no solo tienen el derecho de votar, sino también la responsabilidad de elegir a quienes mejor puedan representar sus anhelos con los más altos estándares en términos de probidad y capacidad intelectual. Lamentablemente, en nuestro Congreso pululan fieras políticas que intimidarían a cualquier sociedad desarrollada. Recordemos que entre los “honorables” hay sujetos como el que dio la orden de asesinar personas en ataques terroristas, otro con antecedentes de mechero y otra de arañita amigos de lo ajeno, otro legisla cantando y disfrazado de Batman, otra baila en el hemiciclo como si estuviera en La Tirana, otros que se abogan representar al pueblo con menos del 2% de los votos, otros legislan sobre materias con claros conflictos de interés, otros reconocen que no leen los proyectos de ley o sin observar la Constitución que juraron respetar, otro es asiduo a la siesta, otro se cree más autoridad, a otro le va mal cuando mezcla alcohol con marihuana y se auto dona plata, etc.

En las próximas elecciones, son los ciudadanos los llamados a informarse, participar y votar elevando el nivel de nuestros representantes. ¡Necesitamos más ciudadanos con sentido común y activo compromiso cívico!

La violencia política y narcotráfico van de la mano. El ex ministro Burgos de la Presidenta Bachelet señaló que es “demencial pretender dejar sin presupuesto a la PDI y Carabineros”, tal como desea la izquierda. Nuestras policías, y particularmente Carabineros, han sido golpeadas sin cesar. Recordemos que Carabineros ha enfrentado más de 20000 manifestaciones violentas desde octubre. Por otro lado, como muchas instituciones del Estado, Carabineros necesita modernizarse, investigar y sancionar a los funcionarios que cometen ilícitos. Sin embargo, el cuestionamiento y ataque permanente a la institución, en su inmensa mayoría conformado por hombres y mujeres de esfuerzo que ayudan y protegen a millones de chilenos todos los días, va empujando al precipicio el orden y la patria misma, dejando sin línea de defensa a las familias chilenas honestas y trabajadoras a merced de los delincuentes. Rechazo que esto ocurra y depende de nosotros evitarlo.

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