Esta
pandemia nos ha hecho pensar en diversos temas que quizás nunca nos
imaginamos que deberíamos tener en nuestra agenda social. Y se trata
nada menos que de un grupo de nuestra sociedad que, en lo personal, es
muy importante y lo seguirá siendo: nuestros niños, niñas y adolescentes
que quedaron huérfanos producto del Covid.
Hasta
julio de 2021, 2.029 hogares del país perdieron a su padre, madre e
incluso a ambos. Durante una sesión especial de la Cámara de Diputadas y
Diputados, la subsecretaria de la Niñez, Blanquita Honorato, comentó
que, de estos hogares, el 71,9% tienen un niño, niña o adolescente
(NNA), un 20,9% tienen dos NNA y 7,1% tienen tres o más NNA. El promedio
de edad que tenían los padres fallecidos a causa del Covid es de 51,7
años en el caso de los hombres y de 44,7 en el caso de las mujeres.
Son
cifras duras efectivamente, pero que esconden una realidad que debemos
asumir como autoridades y buscar una solución, pensando en las graves
consecuencias que tiene la perdida de la madre, el padre o de ambos para
un niño, niña o adolescente en su desarrollo futuro.
Para
nadie fue indiferente el caso de los tres niños de 6, 12 y 14 años de
Quinchao, Chiloé, que perdieron a sus padres producto del Covid 19
porque como esa situación, hay miles de casos en el país que esconden un
verdadero drama.
Y
esto está sujeto nuevamente a los números que revelan que el 70,5% de
estas familias, pertenecen al 40% más vulnerables según los datos del
Registro Social de Hogares. A ello no solo debemos sumar a los padres,
sino que también a los cuidadores de muchos de estos menores que pueden
ser sus abuelos o tíos.
Lo
más importante que el Ministerio de Desarrollo Social, ya tomó la
iniciativa y está trabajando en la elaboración de políticas que permitan
enfrentar esta problemática, que para nadie era una certeza y que se ha
ido desarrollando en paralelo con el avance de la pandemia a nivel
nacional.
Si
bien estamos muy avanzados en materia de vacunación en Chile, este tipo
de situaciones hay que tomarlas muy en serio y darle la preocupación
que se requiere porque los temas de nuestra infancia y adolescencia
tiene que ser prioridad en nuestro país.
En
la misma sesión especial, aprobamos un proyecto de resolución que busca
pedirle al Gobierno que destine recursos para entregar una pensión de
orfandad a aquellos niños, niñas y adolescentes que perdieron a su
padre, madre o ambos a causa de la pandemia del Covid 19.
Es
una ayuda quizás mínima y que no logrará palear lo que significa la
pérdida de alguno o de ambos padres, pero es un esfuerzo que debe hacer
el Estado con el apoyo de todos nosotros quienes tenemos una obligación
con nuestros niños, niñas y adolescentes que están viviendo una
situación tan difícil.
No
debemos olvidar para nada este tipo de temáticas y tomarlas solo como
una estadística que permita estar en permanente análisis, sino que muy
por el contrario, debemos asumirla y tomarla con la responsabilidad que
requiere enfrentar una vida, como cualquier niño en nuestro país.
Es nuestra obligación, no solo como autoridades el velar por ellos, sino que también como padres, abuelos o hermanos.