La
osteomalacia se refiere a un marcado ablandamiento de los huesos,
causado con mayor frecuencia por una pronunciada deficiencia de vitamina
D. Los huesos ablandados de los niños y adultos jóvenes con
osteomalacia pueden provocar una inclinación durante el crecimiento,
especialmente en los huesos de las piernas que soportan el peso. La
osteomalacia en los adultos mayores puede provocar fracturas.
El
tratamiento de la osteomalacia consiste en proporcionar suficiente
vitamina D y calcio, ambos necesarios para endurecer y fortalecer los
huesos, y en tratar los trastornos que pueden causar la enfermedad.
Cuando
la osteomalacia está en las primeras etapas, es posible que no tengas
síntomas, aunque los signos de osteomalacia pueden aparecer en rayos X u
otras pruebas de diagnóstico. A medida que la osteomalacia progresa,
puedes desarrollar dolor óseo y debilidad muscular.
El
dolor sordo y fuerte relacionado con la osteomalacia afecta con mayor
frecuencia la espalda lumbar, la pelvis, las caderas, las piernas y las
costillas. El dolor puede ser peor por la noche o cuando ejerces presión
sobre los huesos. El dolor en raras ocasiones se alivia completamente
con el descanso.
La
disminución del tono muscular y la debilidad de las piernas pueden
provocar una forma de caminar conocida como marcha de pato y que caminar
sea difícil y lo hagas más despacio.
La
osteomalacia es el resultado de un defecto en el proceso de maduración
de los huesos. Tu cuerpo utiliza los minerales calcio y fosfato para
ayudar a construir huesos fuertes. Podrías desarrollar osteomalacia si
no obtienes suficiente cantidad de estos minerales en tu dieta o si tu
cuerpo no los absorbe bien. Estos problemas pueden ser causados por:
Deficiencia de vitamina D. La luz solar produce vitamina D en la piel.
La vitamina D en la dieta suele proceder de alimentos a los que se ha
añadido la vitamina, como la leche de vaca. Las personas que viven en
zonas donde la luz solar es limitada, se exponen poco a la luz del sol o
comen una dieta baja en vitamina D pueden desarrollar osteomalacia. La
deficiencia de vitamina D es la causa más común de osteomalacia en todo
el mundo.
Trastornos
renales o hepáticos. Estos órganos participan en la activación de la
vitamina D en tu cuerpo. Los problemas con los riñones o el hígado
pueden afectar a la capacidad del cuerpo para producir vitamina D
activa.
El
riesgo de desarrollar osteomalacia es mayor en las personas que no
consumen suficiente vitamina D en la dieta y se exponen poco al sol,
como los adultos mayores y las personas recluidas en sus casas u
hospitalizadas.
Si
tienes osteomalacia, tienes más probabilidad de fracturarte huesos, en
especial las costillas, la columna vertebral y las piernas.
La
osteomalacia que provoca la exposición inadecuada al sol o una dieta
con bajo contenido de vitamina D puede prevenirse consumiendo suficiente
vitamina D.
Los alimentos naturalmente ricos en vitamina D incluyen el pescado
graso (salmón, sardinas) y las yemas de huevo. También busca alimentos
fortificados con vitamina D, como el cereal, el pan, la leche y el
yogurt.
Toma
suplementos, de ser necesario. Si no obtienes suficientes vitaminas y
minerales en tu dieta o si tienes una afección médica que impide que tu
sistema digestivo absorba los nutrientes adecuadamente, pregúntale al
médico sobre la posibilidad de tomar suplementos de vitamina D y calcio.
La
exposición al sol sin protección puede aumentar el riesgo de tener
cáncer de piel. No hay consenso entre los expertos sobre qué cantidad de
exposición al sol es segura y suficiente para prevenir o tratar la
osteomalacia.