Palestina Libre

El
mundo, nuevamente y como los últimos 50 años, ha centrado su mirada en
el conflicto palestino-israelí. Los últimos días han sido un baño de
sangre de árabes que ven cómo nuevamente les destruyen su existencia, su
familia, sus hogares, pero principalmente les arrebatan la vida de
niños inocentes.

Esta
vez, más allá de lo que quiera decir Benjamín Netanyahu, Primer
Ministro israelí, y su porfía de culpar a los árabes, fueron los
nacionalistas judíos los que provocaron de forma violenta a quienes
sufren en la ocupación de Jerusalén justo en el mes del Ramadán.
Posteriormente son las fuerzas de seguridad las que ingresan a la
mezquita de Al Aqsa, dejando a más de 300 palestinos heridos.

La
ONU durante las últimas horas condenó “cualquier acto de violencia.
Israel ha utilizado la fuerza de forma innecesaria y desproporcionada
contra manifestantes palestinos, quienes protestan desde hace algunas
semanas contra el desahucio de fam
ilias palestinas de un barrio de Jerusalén”, afirmaba Rupert Colville, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Ya
vamos caminando hacia los 60 años de la ocupación israelí en tierras
palestinas. Más de medio siglo de violaciones sistemáticas a los
derechos humanos, de romper la libertad de desplazamiento, de quebrar
familias para siempre.

Hoy
el pueblo árabe sufre de una discriminación inusitada, expulsados de
sus casas y tomadas por colonos. La humillación, el deterioro de sus
ciudades, su calidad de vida se ha destrozado bajo la tranquila mirada
de las autoridades internacionales, peor aun, amparada por Estados
Unidos a lo largo de todo este tiempo.

Hay
una frase que grafica lo terrible de lo que ha significado la
ocupación: “Existirá algo más terrible que ser extranjero en tu propia
tierra y sentir que ni una sola parte de ella es tuya”. Existe un dolor
latente que traspasa generaciones, y mientras no se termine el avance de
las tropas de Israel la violencia en “Tierra Santa” será interminable.

Es
muy difícil explicar y comprender el conflicto, pero hay una clara
injusticia. Son miles de palestinos despojados de sus casas, de sus
tierras, de sus trabajos, y desviando recursos naturales como el agua,
para lleva
rla directamente a los nuevos territorios usurpados, destinándolos de forma directa al hambre y pobreza de todo un pueblo.

En
Chile tenemos grandes colonias de palestinos e israelíes, que incluso
conviven de forma respetuosa y se han integrado a nuestro quehacer
diario. Son inmigrantes muy bienvenidos, que han comprendido la
necesidad de vivir en paz.

La
violencia levantada por Israel debe terminar ya. Todos los países, más
aun las potencias mundiales, deben exigir un entendimiento inmediato. Se
debe acabar con el avance de Israel, que parece haberse olvidado del
holocausto nazi, repitiendo lo mismo contra el empobrecido pero digno
pueblo palestino.

Solo esperar, como chileno, que el canciller Andrés Allamand salga enérgicamente a condenar lo sucedido.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS