Pan político para hoy

Esta
columna es para los independientes. Personas comunes y corrientes que
no dependen del sueldo de una empresa privada, institución social o del
Estado.

El
independiente comienza todos los días sabiendo que, si no trabaja, no
gana dinero, y por ende faltará comida y comodidades para su familia.
Cuando la situación apremia, el independiente debe trabajar más de la
hora. Por ejemplo, en la locomoción colectiva y comercio, si no se
logra reunir el dinero diario que necesita para subsistir y cumplir con
sus obligaciones debe trabajar más tarde.

Las
ayudas de todos los gobiernos, para que la pequeña empresa se salve
sola son: capacitaciones, o algún proyecto para que tu empresa crezca.
Como Estado están las leyes de excepción, pero ¿son una real ayuda a las
PYME o solo para el gran empresario?

La
pandemia dejo en evidencia que el PYME está solo y depende de su propia
inventiva. Se otorgó un bono de $1.000.000 para casi 24 meses de
pandemia. Es decir, un promedio de $41.667 mensuales. ¡Ah!, perdón,
pero si ayudó a endeudarse con los Fogape, para que después te cueste
más salvarte solo.

En
el Congreso se vieron aplausos y palmoteos porque se había logrado la
reducción de la jornada laboral. Como si ellos tomaran algún recurso de
su bolsillo y se lo entregaran a la gente, pero no. El costo lo asume
el Pymes. Y para no quedar mal, esto es gradual y se cumple hasta en
cinco años más. Para que la baja en la productividad nacional
disminuya de a poco. Y a menos productividad, menor ganancia y menor
recaudación de impuesto. Pero ese será problema de otro Gobierno, a
ellos le dejamos la “papa caliente”, y quizás volvemos como mesías a
salvar, o simplemente a confundir al país.

Ahora
aumentemos el sueldo mínimo. El Gobierno emerge apoyando a la gente,
pero no con el aporte del Fisco, sino que de las Pymes. Y es fácil
verse solidario con dinero ajeno. Nuevamente una promesa que no se
cumple. El sueldo mínimo iba a aumentar a $500.000 al final del
Gobierno, pero con la excusa de la inflación apliquemos una medida
inflacionaria, es decir, apaguemos el fuego con bencina.

Las
políticas públicas deben ser serias y no populistas. Ahora esto es
lamentablemente consecuente, porque quienes toman las decisiones
asociadas al comercio o la industria, la desarrollan políticos que:
nunca han trabajado, o sus asesores viven en sectores acomodados o el
extranjero, o solo han sido funcionarios públicos y no conocen ni
entienden el sector privado emprendedor.

Las
PYME en Chile, hacen que nuestro país sea diferente al Chile de Allende
o Pinochet. Desde 1970 crecieron de 25.000 a 1.250.000 PYME. No
vivamos de desafíos del pasado. Busquemos soluciones para el Chile de
hoy y protejamos la PYME, a menos que el objetivo sea hacerlas
desaparecer por el solo romanticismo de ver triunfar una ideología
retrograda y fracasada.

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