La
crisis económica que golpea a Argentina repercute fuertemente en
Magallanes y seguirá afectando por mucho tiempo. Y mientras Estados
Unidos y los principales países de Europa, como Italia, España, Francia y
el Reino Unido, los más afectados por el coronavirus, comienzan a retornar a actividades “normales”, la preocupación sobre el impacto que podrá tener el brote en el resto del mundo se mantiene latente porque el problema se mantendrá por mucho tiempo. La crisis mundial del coronavirus
podría empeorar mucho más, porque ahora se comenzarán a ver los efectos
en los países más empobrecidos. Para gran parte del resto del mundo la
pesadilla aún no ha comenzado. Y parte de la pesadilla será porque
muchos de los países más pobres no tendrán los medios para aplicar las
medidas sanitarias consistentes para lograr que su población sobreviva.
Hace pocas semanas se informaba que,
con la excepción de Irán, los países más afectados hasta ahora se
encuentran entre los que tienen las economías, los establecimientos
científicos y los servicios médicos más avanzados del mundo e, incluso,
Irán tiene un sistema médico relativamente funcional. Lo que
probablemente se avecina es la propagación del coronavirus
a través de países asolados por conflictos, donde el distanciamiento
social es imposible y no se confía en sus gobiernos, y por medio de
países sin la capacidad fiscal o los servicios de salud para montar una
respuesta viable. Y allí, en medio de todos ellos,
estamos todos los países latinoamericanos. En nuestro país ya nos
damos cuenta de que la dramática desaceleración económica que ya está en
marcha interrumpirá los flujos comerciales y creará un desempleo que
causará daños a niveles difíciles de predecir y difíciles de contemplar.