Pandemia: familias pobres y ricos más ricos

Durante toda esta semana
hemos sido testigos del desfile de Ministros y subsecretarios por los
matinales de canales nacionales intentando explicar los bonos anunciados
para las miles de familias que lo están pasando muy mal durante todo
este tiempo.

Como
siempre, lleno de letras chicas, insuficientes y de una avaricia que no
tiene nombre. Más aun, se escucha más que el reclamo, la súplica de
hombres y mujeres que necesitan dinero para comer, pagar créditos y
compromisos contraídos con anterioridad, a los que no pueden responder
por orden de la autoridad y sus imposibilidades de poder trabajar.

Por
supuesto que la salud está primero, de eso no hay duda, pero el
obligarme a no trabajar también tiene que venir aparejado de recursos
que me hagan soportar lo ya insostenible de la alicaída economía al
interior de los hogares.

Con
estupor nos enteramos que la revista Forbes lanzaba una bomba al
contarnos que las familias más ricas de Chile aumentaron en 70% sus
fortunas. Leyó bien, mientras usted en su casa ruega al cielo porque
algo caiga, los Piñera, Ponce Lerou, los Matte o Luksic, solo por
nombrar algunos, vieron cómo en sus bóvedas ya no les entra más oro. ¿Se
entiende por qué tiene sentido el pedir que los superricos pongan un
poco más para ayudar a los que menos tienen?

Un
2,5%, por vez única, para todos los grupos que tengan más de 22
millones de dólares, de verdad que es el vuelto del pan. Mientras Morris
Pearl, megamillonario estadounidense, creador de la organización
“Patrióticos Millonarios”, aboga para que a él y sus “amigos” les suban
los impuestos de manera permanente para aportar a las arcas públicas,
acá en Chile vemos cómo la UDI, RN y Evópoli salen a trancar la pelota
de manera persistente para negarse a que personas como el presidente
Piñera, con una fortuna superior a los 2,9 mil millones de dólares,
pongan de sus cifras estratosféricas para solventar la pandemia.

Es
intolerable la injusticia y la desigualdad de este país. Mientras
algunos caen irremediablemente en la pobreza, otros aumentan día a día
sus ceros en plena pandemia. Duele, de verdad que duele.

Cada
vez que el Gobierno hace una propuesta en medio del Estado de
catástrofe, esta debe ser mejorada por el Parlamento, incluso con un
ministro como Bellolio que acusa de “chantaje de la oposición” por
querer llegar con más recursos a las familias chilenas. Basta ya,
digamos la verdad, este es un Gobierno con una lógica de gerentes y
mercantil, que cuida de forma celosa a los más poderosos y sus
privilegios, partiendo por el Presidente de la República.

Finalmente,
han sido los trabajadores los que han tenido que salvarse solos,
primero metiendo mano a sus seguros de la AFC y posteriormente los
retiros de la AFP. Las pymes endeudándose con los bancos, que no dan un
segundo para respirar, o personas naturales con préstamos solidarios que
quién sabe cómo diablos los van a devolver.

Este juego, donde siempre ganan los mismos, ya no da para más.

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