El
Covid-19 ampliará la brecha de pobreza entre hombres y mujeres. Así es
como la ONU Mujeres y el PNUD estiman que, como resultado de la
pandemia, unos 47 millones más de mujeres y niñas caerán por debajo de
la línea de la pobreza. En Chile, sabemos que el empleo femenino
retrocedió 10 años, debido a la menor actividad económica, pero además,
porque muchas debieron retirarse de la fuerza de trabajo para dedicarse
al cuidado de hijos y familiares.
A
este escenario, se suma el hecho de que muchas mujeres hoy no están
buscando un nuevo empleo debido a la falta de apoyo en esta materia y
porque también, con la pandemia, se ha visto en ellas el agotamiento con
la multiplicidad de tareas que enfrentan y el deterioro de su salud
mental.
En
nuestros 4 años en la Fundación Soymás, hemos trabajado intensamente
con madres jóvenes vulnerables y con ello aprendido varias cosas.
Primero, entender qué significa vulnerabilidad y segundo, conocer desde
lo más profundo la situación de este grupo de mujeres, quienes tienen
muy poca estructura, hábitos y redes de apoyo, por lo que les resulta
más difícil la inserción laboral. Por ello, trabajamos en una
intervención en 360 grados, con apoyo psicosocial, oficio y
escolarización y hemos obtenido buenos resultados: una inserción laboral
de un 56%, mientras que un 17% de las egresadas está emprendiendo, 7%
está estudiando y un 20% está inactiva.
Pero
en lo que en empleabilidad formal se refiere, si bien hay un interés
genuino de incorporarlas al mercado laboral, los subsidios al empleo
femenino no bastan. Creemos que las empresas se tienen que abrir a tener
jornadas más flexibles, para poder recibir a mujeres jefas de hogar,
donde las 8 horas diarias de trabajo, sumado a un viaje en transporte
de 2 horas, les es imposible de cumplir.
Por
otro lado, consideramos que es indispensable que se abra el sistema
educacional y parvulario. La gravedad y urgencia de abrirlos, no sólo es
porque la brecha en esta materia es cada día más grande entre los niños
del país, sino que también porque para sus madres será imposible
integrarse al mercado laboral y poder salir del círculo de la pobreza,
si los establecimientos educacionales siguen cerrados.
Hemos
visto que, debido a la falta de apoyo en el cuidado de sus hijos,
varias de nuestras madres jóvenes están recurriendo al emprendimiento,
donde pueden compatibilizar las responsabilidades del hogar y el cuidado
de sus hijos, junto con generar ingresos para aportar a sus hogares.
Sin embargo, hemos sido testigos de que las plataformas, por sí solas,
no sirven para las mujeres vulnerables que quieren emprender.
En
ese sentido, es fundamental apoyarlas en estructurar sus negocios por
medio de mentorías y acompañarlas en la postulación a fondos, trabajo
que hoy hace con buenos resultados el G100, con sus concursos de
emprendimiento nacionales y regionales ‘Nada Nos Detiene’, donde me tocó
participar.
Por
lo mismo, no hay que perder de vista que existe un desafío pendiente
con la informalidad. Lo que resulta clave es diseñar un sistema que nos
ayude a incorporar a las emprendedoras a la formalidad y que no pierdan
los subsidios que les otorga el Estado, ya que hoy existe un incentivo
contradictorio.
Dicho
lo anterior, no esperemos a que pase la pandemia para impulsar el
empleo femenino, entendiendo la esencialidad que traen las mujeres en
todos los sectores de la economía. Podremos crear una sociedad con
mayores niveles de equidad, sólo si mejoramos la situación actual y
creamos un país más justo. ¿Qué estamos esperando para acortar la brecha
de género?